La recomendación del Ministerio de Salud al Gobierno sobre la suspensión de las aspersiones aéreas con glifosato —según la Organización Mundial de la Salud (OMS) porque da cáncer— fue bien recibida en regiones donde se utiliza esta forma de erradicación de cultivos de uso ilícito.
En su mensaje, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, indicó que la petición es hecha tras conocer un estudio de la Agencia Internacional para la Reinvestigación en Cáncer (Iarc, por su nombre en inglés) donde hace una clasificación de cinco plaguicidas como nocivas, entre ellos el glifosato.
“Hay suficiente evidencia de que el glifosato produce cáncer en experimentos controlados con animales y evidencia limitada, pero también importante en los seres humanos”, dijo Gaviria, cuya declaración fue apoyada por la del viceministro de Salud, Fernando Ruiz, quien afirmó que con el glifosato, “hay una probabilidad de generar cuatro tipos de cáncer: hepático, páncreas, riñón y linfoma”.
En Putumayo, un departamento que según la Policía tuvo el año pasado 6.148 hectáreas sembradas con hoja de coca, sus líderes aseguraron que la suspensión de las fumigaciones los llevaría a una mejor calidad de vida.
Así lo espera Walter Edinson Cabezas. Este líder de las comunidades campesinas ha denunciado que con las fumigaciones pierden los cultivos de pancoger y a varios de los labriegos les han salido ronchas y enfermedades. “Las soluciones tienen que ir más allá de las aspersiones. Deben dar oportunidades reales que permita salir de estos cultivos”, dijo Cabezas.
Putumayo es uno de los departamentos donde más se utiliza la aspersión como herramienta para erradicar. También hacen parte de esa estrategia el sur de Bolívar, Caquetá, Meta y Guaviare, como lo señala un estudio de la Universidad Nacional. Por eso el anuncio de la suspensión fue aceptada eufóricamente, pero con escepticismo. “En varias ocasiones han dicho que van a suspender y cuando vuelven a hacerlo, lo hacen con mucha más fuerza”, aseveró Cabezas.
No se dejará de fumigar
La recomendación de la suspensión de las fumigaciones aéreas fue solo flor de un día. Tras el anuncio de Minsalud, el jefe de la cartera de Defensa, Juan Carlos Pinzón, respondió de inmediato que es imposible suspender las aspersiones en las zonas donde hay cultivos de uso ilícito.
Las razones esgrimidas por Pinzón apuntan a que en las regiones donde se han suspendido las fumigaciones crecen los cultivos de coca, y usar otros plaguicidas no es tan efectivo y es más peligroso para la vida. “Estas herramientas reducen el narcotráfico”, afirmó Pinzón, razón por la cual no se suspenderán las aspersiones si el presidente Juan Manuel Santos no lo ordena.
No obstante, y ante los argumentos de Mindefensa las aspersiones han sido criticadas por la Diócesis de Tumaco, pues según el obispo Gustavo Girón Higuita, “las fumigaciones no han dado el resultado esperado: la producción de hoja de coca sigue, y la cocaína continúa saliendo del territorio”.
Voces de apoyo y rechazo
Las visitas de la Defensoría del Pueblo a varias comunidades indígenas, negras y campesinas, en las que ha recogido distintos testimonios de personas afectadas por las fumigaciones aéreas, fueron el insumo suficiente para que esta institución apoyara las recomendaciones de suspensión de aspersiones.
Jorge Armando Otálora, defensor del Pueblo, expuso que entre las quejas recibidas en las visitas están las afectaciones en la piel, la contaminación de ríos y afluentes, el daño en animales y cultivos de pancoger.
“Cualquier circunstancia o hecho que ponga en riesgo la salud de los colombianos, es necesario y es el deber constitucional de tomar medidas preventivas hasta que se hagan estudios científicos y técnicos para que la salud no esté expuesta a enfermedades graves o terminales como las que anuncia la OMS”.
Ante las razones expuestas por la Defensoría y las comunidades afectadas, el consejero Presidencial para los Derechos Humanos, Guillermo Rivera, agregó que en este Gobierno se ha privilegiado la salud de las personas por encima de cualquier política, sin embargo, agregó, a la medida le falta un trámite interno.
De estos trámites hace parte la evaluación que viene realizando el Gobierno, como lo afirmó la canciller María Ángela Holguín con relación a las aspersiones; pero por ahora, la suspensión “a corto plazo no será”, señaló.
La petición de la suspensión de las aspersiones no es un asunto nuevo, como tampoco es nuevo la continuidad de las fumigaciones. El debate recae sobre la conveniencia de las aspersiones por la afectación a la salud, o las razones de seguridad expuestas por el Gobierno Nacional.
9.164
hectáreas de hoja de coca fueron fumigadas entre
enero y febrero de 2015.