Gran parte del país se indignó con el episodio ocurrido por la multa que recibió un ciudadano en Bogotá aparentemente por comprar una empanada a un vendedor ambulante. Sin embargo este episodio, que fue tendencia en las redes sociales y que sacó lo mejor de los creadores de memes, tiene un contexto que tal vez muchas personas no conocen.
Estiven Claros es el joven que deberá pagar $834.000 por comprar la empanada, y según su versión lo único que hizo fue comprarle la empanada a una señora en el sector La Castellana de la localidad de Barrios Unidos.
“Los policías estaban ahí, nos vieron comprar la empanada y no nos dijeron nada. Cuando ya estábamos comiendo llegaron a pedirnos las cédulas y procedieron a generar el comparendo. Nunca nos advirtieron nada. Sé que le compré a un vendedor ambulante, lo hice de buena fe pensando que tenía todos los permisos”, afirmó Estiven a los medios locales.
La Policía dice otra cosa. En un comunicado esa institución afirmó que en esa zona de Bogotá se estaba haciendo un procedimiento de control al espacio público, “en cumplimiento a un fallo de tutela contra la Alcaldía local de Barrios Unidos, presentada por la comunidad del sector, referente a retirar los puestos de ventas ambulantes”.
Aseguran que el ciudadano amonestado por la compra de la empanada fue advertido por el procedimiento pero hizo caso omiso, por lo que los policías proceden a aplicar las órdenes correspondientes al Código Nacional de Policía, contenidas en el artículo 140, numeral 06: “promover o facilitar el uso indebido del espacio público”.
Para Hugo Acero, exsecretario de Seguridad, el hecho se hizo viral porque Colombia es un país de masacres, atentados, asesinatos colectivos y corrupción. “Llama la atención que entre estos casos tan graves y muchos de ellos impunes, se tome la decisión de sancionar a alguien porque compró una empanada en la calle”, dijo.
Sin embargo, Acero considera que en los países desarrollados las infracciones pequeñas tienen sanción y esa es la forma de estimular una cultura de legalidad. “Si dejamos pasar las cosas pequeñas luego llegamos al terrorismo y a la corrupción. Hay que sancionar lo pequeño, así empiezan, con pequeñas trampas”, aseguró.