“Ni para atrás ni para adelante”, así describió Álvaro Jiménez, experto en conflicto armado, lo que ha ocurrido con la mesa de diálogos durante el Gobierno de Iván Duque.
Las líneas rojas del Ejecutivo se han mantenido: el Eln debe liberar a los secuestrados y dejar de delinquir si quiere entrar a una negociación en la que se discutan las condiciones de desmovilización, desarme y reinserción, lo que para el profesor Víctor de Currea Lugo es inconcebible en el contexto actual, porque ya no se habla de una simple desmovilización sino del reconocimiento político de la organización guerrillera.
Por su parte, el Eln asegura que acordó una agenda de negociación con el Estado, no únicamente con el Gobierno de Juan Manuel Santos, así que espera que la negociación siga según ese cronograma.
“Al presidente Duque le digo que aquí tiene al Eln como socio para un proceso de paz, que tiene cuatro años para finiquitar. ¿Que él quiere hacer algunos ajustes porque es otro gobierno?, pues que los ponga en la mesa, no por fuera de ella”, insistió “Pablo Beltrán”, jefe de la delegación de paz del Eln.
Al respecto, el profesor Alejo Vargas, del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz de la U. Nacional, advirtió que “es mentiroso creer que en Colombia hay políticas de Estado en asuntos de paz, las políticas de paz siempre son políticas de gobierno, y cuando cambia el gobierno cambian las políticas”.
Junto a Beltrán esperan otros siete delegados guerrilleros en Cuba. Desde que inició el nuevo Gobierno todos están en la isla a la expectativa de que el mandatario envíe a su delegación. Cada día se reúnen, estudian los avances alcanzados hasta julio pasado y repasan estrategias. Su estadía es pagada por la cooperación internacional y no piensan salir de Cuba hasta que el Gobierno llegue a la mesa o acabe definitivamente con ella.