La tragedia que vive Mocoa, la capital del departamento del Putumayo, a causa del desbordamiento de los ríos Mocoa, Sangoyaco y Mulatos, que dejan hasta el momento 166 víctimas, más de 200 heridos y un sinnúmero de personas damnificadas, recuerda nuevamente, los episodios que ha vivido el país por cuenta de la fuerza de la naturaleza.
Las calles llenas de lodo, rocas y barro, árboles caídos, casas anegadas y puentes destrozados en Mocoa, reviven las imágenes de la avalancha de Armero en 1985 o por no ir muy lejos, la tragedia que en 2015 enlutó a Antioquia tras el desbordamiento de la quebrada la Liboriana, en Salgar, que terminó con la vida de 104 personas y dejó a más de 17.000 habitantes afectados.
Este es un recuento de las emergencias que han afectado y enlutado al país.
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La avalancha de Armero
La noche del martes 13 de noviembre de 1985 el volcán nevado del Ruiz comenzó a emanar cenizas y a expulsar gases y material caliente que derritió un casquete de nieve del cráter del volcán que se convirtió en una avalancha de agua que arrastró piedras, escombros y lodo por el cauce del río Lagunilla que bajó a más de 60 kilómetros con dirección al municipio de Armero, en el Tolima.
El material arrastrado por el río llegó al casco urbano del municipio y sepultó a cerca de 25.000 personas que fueron sorprendidas en sus viviendas por el agua, mientras se encontraban durmiendo.
El alud, que también afectó a los municipios de Chinchiná y Villa María, en Caldas, dejó a más de 15.000 personas damnificadas. La avalancha desapareció el segundo municipio más próspero del Tolima.
Terremoto y avalancha del río Páez
A las 3:47 p.m. del lunes 6 de junio de 1994 se registró un sismo con una magnitud de 6,4 en la escala de Richter, cuyo epicentro fue situado a una profundidad inferior a los 10 kilómetros en cercanías al sector conocido como Dublín en la parte alta del río Páez, en jurisdicción del municipio que lleva el mismo nombre, en el Cauca.
El movimiento telúrico ocasionó el desprendimiento de un casquete de hielo del volcán nevado del Ruiz, que originó el desbordamiento de los ríos Páez, La Plata y Magdalena que afectaron a 15 municipios, 9 del Cauca y 6 del Huila.
La emergencia dejó 1.100 víctimas mortales, mientras que otras 7.925 personas (7.511 en el Cauca y 414 en el Huila) resultaron damnificadas.
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Inundaciones en Girón
Las fuertes lluvias ocasionaron que caían sobre el departamento de Santander causaron el desbordamiento del río de Oro en el municipio de Girón el 12 de febrero de 2005.
El desprendimiento de tierra y el flujo de lodo arrasó con nueve barrios, además de zonas suburbanas de Girón y Bucaramanga. Sólo en 2006 se obtuvo la cifra total de damnificados que llegó a 30 mil, entre ellos 26 muertos.
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Paez- Belalcázar volvió a sufrir los embates de la naturaleza
El 24 de noviembre de 2008, una nueva tragedia sacudió a el municipio de Páez, específicamente el casco urbano del municipio conocido como Belalcázar, en el departamento del Cauca, cuando una quebrada que atravesaba la población se creció y arrasó con todo lo que había a su paso a lo largo de cuatro kilómetros. La avalancha dejó un balance de 1.500 personas damnificadas y por lo menos 120 casas semidestruidas.
El desbordamiento del canal del Dique en Atlántico
El 30 de noviembre de 2010, los municipios Repelón, Manatí, Santa Lucía, Campo de la Cruz y Candelaria, al sur del departamento el Atlántico, quedaron sumergidos por las aguas del Río Magdalena por la ruptura del canal del Dique por cuenta de las fuertes lluvias ocasionadas por el fenómeno de La Niña.
La emergencia se originó por la ruptura del brazo artificial del río Magdalena (un terraplén de 214 metros), lo que provocó la inundación de 32.000 hectáreas de tierras fértiles de los cuatro municipios. Además, 300.000 personas resultaron damnificadas.
La tragedia de Salgar
Las fuertes lluvias que se descolgaron la noche del 17 y la madrugada del 18 de mayo del 2015 sobre Cerro Plateado, en la parte alta de Salgar, generaron inmensos movimientos en masa y deslizamientos.
La quebrada la Liboriana, que atravesaba el municipio, se encargó de arrastrar rocas, suelos y material vegetal hasta el casco urbano, que terminó destruyendo 66 viviendas, afectando 219 más y derrumbando un puente vehicular y causando daños a seis más.
El desbordamiento de la quebrada terminó con la vida de 104 personas y dejó a más de 17.000 habitantes afectados.