La creación de ministerios de la Ciencia es una tendencia mundial. El último país en dar ese paso fue España, donde el presidente Pedro Sánchez (recién posesionado) lo reactivó y nombró como ministro a Pedro Duque, primer astronauta de esa nación. En Chile, hace cuatro meses, la Cámara de Diputados aprobó su creación y en la región también lo tienen Costa Rica y Argentina.
Colombia parece no ser la excepción. Hay un proyecto de ley busca la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI): Ya fue aprobado en los primeros debates en Cámara y solo resta la venia de Senado. El Gobierno Duque lo estaría apoyando.
La importancia
La iniciativa cobró vigencia con el ingreso del país, desde mayo pasado, a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). De sus 36 socios, 23 ya hicieron esa apuesta política.
Pero no es una promesa nueva, Enrique Forero, presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, recordó que ha sido tema de discusión desde hace más de 20 años.
Afirma que “el MinCiencia sería el ente articulador de un sector que hoy se encuentra desorganizado y desorientado, lo que origina una superposición de funciones, duplicación de esfuerzos, y un cierto despilfarro de los limitados recursos existentes. Se convertirá en un par de las demás carteras, y tendrá la capacidad de gestionar su presupuesto”.
¿Qué ha dicho Duque?
Con los cambios de administración muchos procesos se truncan en el Estado, pero el presidente Iván Duque, en campaña, afirmó que iba a construir sobre lo construido y que iba a dar especial énfasis a la ciencia, la tecnología y la innovación, lo que da tranquilidad a la comunidad científica, que hace votos para que le dé su aval.
Según el senador Liberal Iván Darío Agudelo, coautor y ponente de la iniciativa, el pasado 3 de agosto, cuando el presidente Duque se reunió con la bancada liberal, él aprovechó para socializar el proyecto de creación del Ministerio de la Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCTI) y el mandatario “le dio el Sí. Dijo que en su gobierno sería una realidad”.
En el discurso de posesión, el pasado 7 de agosto, el presidente afirmó que Colombia no se puede quedar rezagado frente al mundo: “Vamos a revivir la Comisión de Sabios creada en los 90, ponernos la meta de duplicar la inversión en el sector y utilizar mejor los recursos de las regalías para aplicar el conocimiento hacia el porvenir científico del país”.
¿Para qué serviría?
Esta entidad, según la exposición de motivos del proyecto, permitiría lograr un modelo productivo, basado en la generación, transferencia y uso del conocimiento; dando el máximo valor agregado a los productos, bienes y servicios, y propiciando el desarrollo de una industria competitiva.
Para Clara Inés Pardo, directora del Observatorio Colombiano en Ciencia y Tecnología (OCyT), hay voluntad política y es un buen momento para avanzar. Agregó que el país está comprometido con la Ocde en promover más CTI y, por eso, un MinCTI sería una buena respuesta.
“Asumiría muchas de las funciones de Colciencias, pero ojalá no sea para que tenga sus mismos cuellos de botella, sino para que le den protagonismo serio. Hay que revisar cómo sería esa integración, junto con las entidades del Sistema Nacional de Tecnología e Innovación”.
Según el senador Agudelo, autor de la ley Spin-off (empresas de base tecnológicas), sería un organismo rector del sector y del Sistema Nacional Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI), encargado de formular, orientar, dirigir, coordinar, ejecutar, implementar y controlar la política del Estado en esta materia.
Al tiempo se crearía el Consejo Nacional Asesor de Ciencia, Tecnología e Innovación, un organismo anexo al Ministerio de Ciencia, encargado de la definición de los estándares y criterios de selección, evaluación y desarrollo para la calificación de proyectos del Gobierno nacional.
Al respecto Juan Camilo Quintero, director de Emprendimiento de la ANDI, afirmó que un MinCTI le daría más visibilidad y estatus a las conversaciones, pero también el nivel se lo tiene que dar el impacto de lo que se está proponiendo. “Si se logra sería importante. Habría que revisar la estructura, la estrategia y los tiempos”.
Según Camilo Osorio Barker, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la U. Pontificia Bolivariana, con la importancia que tiene la ciencia para el desarrollo de un país, es oportuno un Ministerio, aunque, como siempre, se corre el riesgo de su contaminación clientelista. “Ojalá este gobierno ponga en su adecuado lugar la CTI, tanto en apoyo financiero, como cuidado técnico”.
¿De dónde saldría la plata?
Una preocupación que asalta a a quienes apoyan este proyecto es que pueda nacer muerto, por falta de recursos. Para Osorio, las cosas pintaron bien en el anterior gobierno para la ciencia, con recursos de nuevos orígenes, como los de las regalías, pero como se priorizó la financiación del Acuerdo, “dejaron a Colciencias en un estado lamentable”.
Para Pardo, lo importante sería entrar a mirar cómo se va a financiar el Ministerio, porque Colciencias tiene un presupuesto, “pero en los últimos años siempre se ha castigado y es de las entidades con menos recursos”.
Mientras que, según el Banco Mundial (BM), el gasto en Investigación y Desarrollo, en porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), en Israel pasó de 2,60 en 1996 a 4,27 en 2015; en México del 0,26 al 0,55; en Corea del Sur subió del 2,24 al 4,23 % del PIB; en Colombia, por el contrario, bajó del 0,30 al 0,24.
La baja inversión es tendencia en los últimos años, excepto entre 2013 y 2015, cuando se implementó el Fondo de Ciencia Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías, que destinó el 10 % de ese impuesto a proyectos de Ciencia priorizados por las entidades territoriales.
Para ese momento la inversión en CTI fue del 0,75 %, y desde ahí empezó a bajar. Esa fue una de las principales talanqueras para que Colombia entrara a la Ocde, donde el promedio de inversión de sus miembros es del 4 %.
Santos propuso invertir al final de su Gobierno el 1 % del PIB en CTI, pero este año, según el texto “Indicadores de ciencia y tecnología 2017”, del OCyT, llegará a los $6,15 billones, es decir, el 0,67 %. En Investigación y Desarrollo (I+D), Colombia destinará en 2018 2,2 billones, el 0,25 %. Esto implica que el aumento es nulo.
Explicó que en el país y, en general, en la región, no se mide I+D, como lo hacen en la Ocde, para que los indicadores no queden tan bajos, sino que se incluyen las Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ACTI). Así las cosas, Colombia está lejos de cumplir los parámetros Ocde.
La meta del nuevo Gobierno
Duque, electo, visitó la sede de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales –algo que según Forero no ocurría desde Francisco de Paula Santander–, se comprometió con los científicos a elevar ese presupuesto al 1,5 % del PIB, tarea mayúscula si se tiene presente que el 2017 se cerró con un déficit del 3,6 %.
Según Pardo, para alcanzar esa meta se requieren unos 12 billones de pesos de inversión. Una alternativa es vincular al sector privado, pero siguiendo cifras de la OCyT, los empresarios ya aportan el 70 % de la inversión total, por lo que tocarlos más podría ser contraproducente.