El asesinato del líder indígena Javier Oteca, quien se desempeñaba como un liberador de la Madre Tierra en Corinto, encendió aun más las alarmas por la muerte violenta de líderes y defensores de derechos humanos.
Desde el inicio del día D, que según el acuerdo pactado entre el Gobierno nacional y las Farc sería el primero de diciembre pasado—aunque la guerrilla no acepta ese día como el inicio de la implementación—, han sido asesinados en el país 27 líderes, entre ellos, Oteca.
“Los que dispararon estaban vestidos de cañeros y el Ejército estaba a escasos metros y no hicieron nada. Denunciamos este vil y cobarde hecho. A pocos minutos de aquí hay un campamento donde se está hablando de paz mientras a nosotros los indígenas nos están asesinando”, expresaron las autoridades tradicionales Cabildo Indígena Resguardo de Páez - Corinto.
Conocidas las denuncias de la posible participación de personal que labora en los ingenios azucareros, Incauca emitió un comunicado en el que indica que sus trabajadores fueron atacados por los indígenas con explosivos y en uno de los ataques murió el integrante de la comunidad.
“Personal de seguridad del ingenio realizó disparos al aire con objetivo disuasivo, logrando que los atacantes se retiraran. Al mismo tiempo un número en este momento indeterminado de trabajadores fue secuestrado por los agresores y permanece en su poder”, indicó Incauca en una misiva.
Ante la denuncia de la presunta retención, las autoridades policiales precisaron que realizarán las investigaciones para pronunciarse al respecto.
Los comuneros hicieron un llamado a la solidaridad y la protección de estas comunidades ancestrales y aseguraron que aunque sus territorios se bañen de sangre no se irán de allí y continuarán en su lucha con más ahínco.