La renuncia de Juan Camilo Restrepo tomó por sorpresa hasta a su equipo de trabajo. Ya les había dicho que su designación en el Tribunal de Arbitramento de la Cámara de Comercio de París no interferiría en la labor encomendada por el presidente Juan Manuel Santos: negociar la paz con el Eln.
Solo tres días antes de su anuncio, Restrepo dijo que estaba satisfecho con lo alcanzado en cuatro ciclos de diálogos, que tuvo lugar en Quito, Ecuador, y que el cese el fuego se adelantaba de igual manera.
Sin embargo, no hubo un comunicado conjunto como ocurrió en las rondas pasadas, lo que sería un síntoma de que las cosas no iban bien. El Eln advirtió el riesgo que corre el cese el fuego y pidió tiempo para elevar consultas sobre algunos de los temas abordados, especialmente la prórroga del cese, por lo que el final de esta etapa se apresuró.
Pero, de acuerdo con personas cercanas a la mesa de diálogos, la tensión que hizo desistir a Restrepo no tuvo que ver con la guerrilla sino con dificultades dentro de su propia delegación. “No es una situación espontánea, ya había tensiones dentro del equipo negociador del Gobierno sobre el manejo que se le daba a la negociación. Uno sentía que el Gobierno estaba más divido en la mesa que el Eln”, dijo Víctor de Currea Lugo, docente de la Universidad Nacional, quien ha acompañado la mesa de diálogos desde sus inicios.
De Currea Lugo echaba de menos una estrategia de negociación, y aunque reconoce y respeta la trayectoria de Restrepo, aseguró que a la delegación oficial le faltó claridad acerca de sus objetivos y un plan de trabajo más estructurado, con más asesores y más ambicioso, como el que negoció con las Farc, en La Habana, Cuba.
EL COLOMBIANO conoció, por fuentes cercanas a la mesa de diálogos, que la falta de avance de los primeros dos ciclos hizo que el presidente Juan Manuel Santos ordenara acordar el cese el fuego bilateral por encima de la voluntad de Restrepo, quien consideraba que las condiciones no estaban dadas para llegar a ese punto.
Para superar las diferencias entre el Gobierno y el Eln y destrabar el alto el fuego, el presidente delegó al exministro Álvaro Leyva, quien ya había servido de facilitador en los diálogos con las Farc, y al senador Iván Cepeda, quienes viajaron a Quito para conversar con “Pablo Beltrán”, jefe de la delegación del Eln.
De acuerdo con Leyva, serían cerca de 14 veces las que viajó, en algunas solo, en varias con Cepeda y solo en una con el expresidente Ernesto Samper.
“La intención no fue, de ninguna manera, molestar al doctor Restrepo. Siempre fuimos con todo el interés de proponer soluciones a los conflictos que se presentaban”, explicó Leyva, incluso algunas reuniones se hicieron con el jefe de la delegación oficial.
Sin embargo, varias fuentes confirmaron que esta “mesa paralela” hacía sentir excluido a Restrepo, quien sentía, en ocasiones, que su opinión no pesaba tanto como la de Leyva o la de Cepeda ante los oídos del jefe de Estado.