Después de cinco años de juicio mediático, la justicia determinó que Laura Moreno y Jessy Quintero no participaron en la misteriosa muerte de Luis Andrés Colmenares, una decisión que levanta nuevas preguntas. La más importante, ¿Cuándo sabrá el país lo que en verdad pasó esa noche de Halloween de 2010?
Este caso engrosa una lista histórica de muertes en los que la justicia no ha podido dar explicaciones completas o se ha movido de forma paquidérmica para el sufrimiento de las familias de las víctimas.
Es un panorama preocupante el de Colombia, pues solo el 6% de las denuncias en la Fiscalía concluyeron con una condena, según lo expuso el propio fiscal Néstor Humberto Martínez a su llegada a la cabeza del ente acusatorio: “En el 2015 se habrían cometido en el país 3,5 millones de delitos y solo se produjeron 51.000 sentencias condenatorias”.
Los casos en que la justicia llegó aunque lo hizo tarde, como el del joven Diego Felipe Becerra; hasta los que ya viven en el limbo, como el de Ana Elvia Cortés, son un recordatorio de los altos índices de impunidad que existen en Colombia.
Vale recordar que el reporte de las Naciones Unidas marca a Colombia con 75,6 puntos de una escala sobre la impunidad en la justicia, que ubica al país como el tercero del globo, solo por detrás de México y Filipinas.