Después de 36 horas de análisis ininterrumpido, las autoridades han encontrado indicios de que la guerrilla del Eln sería la responsable del atentado en las inmediaciones de la Plaza de Toros en Bogotá, el cual dejó 30 personas heridas, entre ellas 26 de policías.
Pese a que la guerrilla no se ha atribuido el ataque, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas y el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, confirmaron que se trata de “una de las hipótesis más fuertes”.
Tras descartar la hipótesis de que habrían sido los grupos antitaurinos los autores del atentado, el alcalde señaló que si el Eln “quiere de cualquier manera incidir por alguna razón en el proceso de las negociaciones (de paz), pues tenemos que estar todos muy alertas porque pueden estar interesados en hacer otros atentados”.
De los siete policías gravemente heridos, el mandatario confirmó que “al menos cuatro de ellos perdieron un ojo”. Teniendo en cuenta que el artefacto explosivo estaba cargado con dos kilos de metralla en un lugar acordonado por policías, las autoridades concluyeron que los autores buscaban hacerle daño a la Fuerza Pública, no a la población civil.
El general Hoover Penilla, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, señaló que el atentado es similar a otras acciones terroristas que el Eln ha cometido en la capital. Por un lado, fue activado a través de un teléfono celular, lo cual demuestra sofisticación, según Penilla. Además, fue instalado en horas de la madrugada, como lo ha hecho el grupo subversivo en otras oportunidades.