Por ricardo monsalve gaviria
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Colombia recibió a Pablo VI y Juan Pablo II con gran mayoría de católicos. Francisco llega con otro panorama.
Por ricardo monsalve gaviria
La fe de los feligreses sigue intacta, incluso, más fortalecida, pero no se puede negar que con el mundo actual y la diversidad de cultos y religiones, el catolicismo ya no cuenta con la inmensa mayoría en muchas partes del planeta, y Colombia no es la excepción.
En 1968 el papa Pablo Sexto fue el primero en pisar tierras colombianas y para esa época, según los expertos consultados por este diario, y quienes serán citados a continuación, cerca del 99 % de la población era católica y a su vez, practicante; para la llegada de Juan Pablo II en 1986, el panorama no fue muy diferente, sin embargo, la colombiana ya era una sociedad mucho más urbana y ese 99 % que profesaban el catolicismo, empezaba a bajar hasta el 90 %. Hoy es diferente, el porcentaje de católicos es más bajo, y sobre todo menos practicante.
Según Hernán Olano, director del Departamento de Humanidades e Historia de la Universidad de La Sabana, ahora ocurren varios fenómenos que son conocidos como “la Iglesia Particular”. Explica que son esos casos en los que “la gente bautiza a sus hijos para que tenga un buen padrino, hay que hacer la primera comunión porque tal colegio lo exige, hay que confirmarse porque es requisito para casarse por la Iglesia, entonces todo eso se cumple como formalismo pero no por ritualismos”.
A esta situación, agrega Ricardo Zuluaga, constitucionalista y experto en historia de la Iglesia, se le suma el cambio que vivió el país con la constitución de 1991. “Todo está relacionado con los cambios sociales, pero hubo algo que tuvo que ver mucho y es el cambio de la Constitución del 91, que modificó sustancialmente las culturas políticas y sociales del país al consagrar de manera tan amplia la libertad de culto, entonces hay un crecimiento exponencial de iglesias evangélicas y hasta de otras religiones como el islam”.
Ante esta evolución de la sociedad, con libertad de cultos y creencias, que de una u otra forma afecta a la Iglesia y sus seguidores, el papa Francisco ha resultado ser clave para que muchos retomen la confianza y que nuevas generaciones repitan la historia de hace décadas.
Luis Fernando Fernández Decano de la Escuela Teología, Filosofía Y Humanidades de la Universidad Pontificia Bolivariana, cree que el contexto en el que nos visita el Papa Francisco es muy diferente al de 1968 cuando vino Pablo Sexto, y aclara que hay un fenómeno muy interesante: “Aunque muchos no son católicos si no que son de otras confesiones cristianas y protestantes u otros que no son ni siquiera creyentes, respetan mucho al papa Francisco como líder porque lo ven como una persona coherente, que se ajusta en sus actitudes a los principios del evangelio, entonces ese mensaje y estilo de vida hace que lo quieran recibir y escuchar. Muchos no lo escucharán como un líder religioso pero sí como un hombre sabio” .