Este jueves y luego de casi una semana cerrada por decisión del Consejo Superior y un mes sin clases por cuenta del paro estudiantil, la Universidad de Antioquia retomó su actividad habitual.
Entre el martes y el miércoles, 49.426 aspirantes presentaron el examen de admisión, que incorporó una tercera prueba (además de las de razonamiento lógico y comprensión lectora) para medir las habilidades del futuro estudiante.
“El balance de estos dos días es muy positivo. Todo transcurrió en completa normalidad, la parte logística funcionó muy bien y los docentes encargados cumplieron con su trabajo”, explicó el rector Mauricio Alviar.
El directivo cumplió seis meses en el cargo y en entrevista con EL COLOMBIANO hizo un balance de su gestión.
¿Por qué tomó la decisión de cerrar la Universidad?
Teníamos información absolutamente veraz de que se estaba planeando un campamento y un bloqueo en el bloque administrativo. Cuando la universidad ha permitido ese tipo de actividades, no ha tenido un final feliz. También sabíamos que iba a haber algún tipo de saboteo del examen de admisión.
¿Quiénes estaban detrás de esos planes de saboteo?
Son diferentes sectores interesados en desestabilizar la universidad y generar caos; no podría decir exactamente de dónde provenían . Pero esa es la información del campamento, por ejemplo, salió de la Asamblea de Estudiantes.
¿Cómo puede un cambio en el examen de admisión frenar la deserción?
El examen es un instrumento que permite conocer y valorar los conocimientos y habilidades con que los jóvenes ingresan a la universidad. No es el que el examen de admisión termine con la deserción. No es que el rector esté loco porque crea que el examen resuelve la deserción, es que mejorando la calidad de la prueba vamos a conocer las probabilidades de éxito o fracaso del estudiante.
Los docentes insisten en que hay un cierre gradual de sedes, ¿es cierto?
No va a haber ningún cierre de sede, ya lo he dicho. Lo que estamos haciendo es una evaluación del programa de regionalización y de la pertinencia de los programas.
También hay denuncias sobre problemas de infraestructura...
Hay dificultades en algunas de las sedes. Turbo, por ejemplo, se inunda desde hace mucho tiempo y estamos buscando opciones para cambiar esa sede en el mismo Turbo o Apartadó. Evaluamos un convenio con el Politécnico Jaime Isaza para compartir con ellos la sede de Apartadó, pero hay que resolver un tema de registros calificados de los programas.
¿Habrá apertura de nuevas sedes?
No. Debe quedar muy claro que tenemos que consolidar las sedes existentes y no podemos abrir nuevas porque no tenemos los recursos.
¿Se han cerrado programas en regionales?
En las regiones ocurre un fenómeno y es que no podemos abrir programas de forma permanente porque tenemos que estar evaluando las posibilidades de las facultades, escuelas e institutos. Lo que hacemos es ofrecer dos cohortes por si algún estudiante cancela o repite materias, no tenga mayores dificultades. Tampoco podemos saturar el mercado laboral, pero la gente piensa que cuando no se abre un programa es que la universidad se va a cerrar.
¿Qué pasa entonces en Segovia?
Revisamos la oferta para el primer semestre de 2016 y decidimos que en esa sede solo habrá programas virtuales por las dificultades con la sede en la que estábamos alojados. Eso ya se resolvió con otro colegio que nos proporcionó la Alcaldía, entonces para el segundo semestre habrá programas presenciales.
¿Es cierto que usted contempla renunciar si los cambios no funcionan?
No. Para mirar los resultados del examen tendríamos que esperar cinco años para ver qué pasa con una cohorte en términos de deserción. La deserción temprana sí la podríamos ver el próximo año en diciembre. Pero de renuncia, yo no recuerdo haber dicho eso.
¿Cuáles son los proyectos que tiene en la mesa?
La regionalización con enfoque de descentralización está de primera entre las prioridades. Pero también hay que fortalecer la innovación, consolidar el comité Universidad-Empresa-Estado, mejorar la infraestructura física y terminar los proyectos empezados en Urabá y Bajo Cauca.
¿Habrá nueva sede en Medellín?
El plan de expansión contempla la construcción de una nueva área para la salud porque el edificio de Salud Pública tiene problemas de construcción; estamos gestionando recursos. También pensamos en ampliar la sede en un lote que hay en Bello, pero faltan varias aprobaciones porque el lote es del municipio.
Una vez se construya Salud Pública, se contempla que en ese terreno se amplíe la Sede de Investigaciones (SIU), pero faltan recursos y claridades en el uso del suelo según el POT de Medellín.
¿Cuál es el balance de estos tres meses de gestión?
Es muy positivo a pesar de las dificultades que eran previsibles. Yo sabía que esto iba a ocurrir porque hay resistencia a los cambios, pero creo que lo hemos hecho bien.