El defensor delegado de asuntos constitucionales y legales, Luis Manuel Castro, presentó su carta de renuncia al cargo a raíz del reciente escándalo del defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, por presunto acoso a su exsecretaria privada Astrid Helena Cristancho.
En una carta de tres páginas, Castro expuso y argumentó las razones que lo llevaron a tomar esta decisión, donde afirmó que “con su decisión (la de Otálora) de no separarse del cargo, la gestión de la Defensoría se verá afectada, especialmente su legitimidad para asumir la defensa de los derechos de las mujeres”.
Otra de las razones por las que Castro presentó su renuncia fue porque “dado al contenido de las acusaciones en su contra, ética y políticamente, en mi criterio usted podría renunciar, sin que ello necesariamente suponga una aceptación de responsabilidad penal o disciplinaria frente a los señalamientos en su contra”.
Así mismo, Castro afirmó que “renunció por solidaridad con todas aquellas mujeres y organizaciones que persiguen un país más equitativo y la superación de patrones históricos de discriminación y violencia contra las mujeres (...) renuncio porque ante su negativa, sinceramente, no puedo ser un funcionario de su confianza en estas circunstancias”.
Igualmente, el defensor delegado manifestó que “comprendo que existen personas que guardan una relación de lealtad con usted y que por ello se sienten en la obligación de acompañarlo en estos momentos. Sin embargo, no me incluyo en ese grupo”.
Finalmente, en el documento Castro afirmó: “quiero creer en su versión de los hechos, por eso sinceramente, espero entonces que tenga todas las garantías en los ámbitos penal y disciplinario, pero también que su respeto por la Defensoría del Pueblo y la defensa de los derechos humanos sea superior al interés personal por demostrar la falsedad de las acusaciones”.