Con la presión de un escándalo por acoso sexual a cuestas, el defensor del pueblo, Jorge Armando Otálora, decidió darle la cara los medios de comunicación y hablar sobre su vida privada. La denuncia por la que congresistas han pedido su renuncia tiene ver con un supuesto caso de acoso sexual en contra de la exseñorita Cundinamarca, Astrid Helena Cristancho, quien también se desempeñó como secretaria privada del defensor.
“Quise hasta lo último evitar que tener que ventilar la vida íntima de una relación de pareja (...) Astrid Helena Cristancho ingresó a la institución el 23 de julio de 2013. Para los primeros días de octubre de ese año se inició una relación sentimental, una relación libre, de mutuo acuerdo, entre dos personas solteras, relación que duró más de un año”, explicó Otálora.
El funcionario dijo que sostuvo una relación de pareja y que Cristancho fue “un gran soporte” para él: “Si de algo soy culpable fue haberme enamorado de una mujer con la cuál compartí momentos muy importantes de mi vida (...) Aquí nunca ha estado en juego la estabilidad de la Defensoría del Pueblo, la gestión y la capacidad de la Defensoría del Pueblo. Lo que está en vilo y lo que las autoridades van a esclarecer y dar unas conclusiones finales será la vida íntima de una pareja, en la relación que se vivió”.
El defensor no aclaró si las fotos íntimas que él le envió a Astrid Helena Cristancho fueron tomadas después de la relación que supuestamente sostuvieron. “No tengo la fecha pero con los medios electrónicos las recuperaremos y estableceré en qué fecha”. Dijo, además, que ante un escenario judicial aportará “todos los medios probatorios para soportar los argumentos”. Entregará “los nombres de los testigos, de las personas que compartieron con nosotros, los restaurantes a los que asistíamos permanentemente”.