Una valla de la Alcaldía de Medellín sobre la nueva ciclorruta de Las Vegas indignó a los habitantes de la capital antioqueña. No porque no quieran que se construya la vía para las bicis, sino por tres errores de ortografía que empañaron la apuesta de la administración por la movilidad sostenible.
La publicidad estaba ubicada en la calle 10, entre el Hotel 10 y el centro comercial Vizcaya, en el barrio El Poblado. Algunos usuarios de las redes sociales compartieron la fotografía de la valla e invitaron a la Alcaldía a corregir los errores lo antes posible.
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¿No logra ver los errores? Aquí se los mostramos:
A través de Instagram y Twitter, la Alcaldía de Medellín ofreció disculpas por la publicidad y dijo que fue “un error de revisión. La valla ya fue desinstalada y se está corrigiendo”.
Otras vallas con errores
Esta no es la primera valla -y puede que no sea la última- que se convierte en blanco de críticas por el mal uso del idioma español, o por los errores insólitos que cometieron los publicistas y nadie vio hasta que la publicidad salió a la luz.
En junio del año pasado, cuando Adidas lanzó la nueva camiseta de la Selección Colombia, la publicidad de la marca deportiva, que incluía a varios de los ídolos del fútbol criollo, confundió a Colombia con Columbia, nombre del distrito capital de los Estados Unidos y otras ciudades del país norteamericano.
En mayo de este año, otra valla con un error garrafal arrancó más de una carcajada. El candidato a la gobernación del estado de Nayarit (México) por el partido Encuentro Social, Javier Zapata, aparecía en una lona publicitaria con un hashtag que promocionaba su candidatura... #hashtagcampaña.
Al parecer, alguien olvidó reemplazar el texto por el eslogan del político mexicano, que poco después fue corregido por el hashtag #RevolucionemosNayarit.
El que esté libre de pecado...
En los periódicos lo llaman “el diablillo de la imprenta”: ese error que nadie ve a pesar de que un texto pasa por dos, tres, cuatro y hasta cinco pares de ojos.
Al día siguiente, cuando los diarios llegan a las casas de los suscriptores, los errores son tan visibles como la valla de la calle 10... o una portada de EL COLOMBIANO. El “diablillo” también le ha jugado malas pasadas a este medio, porque errar es de humanos.