El deslizamiento de tierra que se precipitó este miércoles en el kilómetro 12+200 de la autopista Medellín- Bogotá a la altura de la vereda El Cabuyal en jurisdicción del municipio de Copacabana, que deja hasta el momento a seis víctimas mortales, no es el primero que se presenta sobre este eje vial que conecta a las dos ciudades más importantes del país, y por el contrario, se suma a otras tragedias que allí se han presentado por malos manejos en el uso del suelo.
Según un estudio de la Universidad Nacional de 2013, la autopista, de 414 kilómetros de extensión, presenta fallas geotécnicas en un descenso en la bancada ubicado en el kilómetro 6, sector que ha presentado evidencias de daños desde el 2008, situación que se ha agudizado en los últimos años.
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Precisamente, hace un mes, el concesionario vial Devimed, encargado del mantenimiento y administración de la vía en departamento de Antioquia, determinó el cierre de un carril en el tramo 5+700, debido a “una seria afectación física que se presenta en la infraestructura vial por causa de un agrietamiento en el muro de contención adecuado para el sector”, señaló este diario el pasado 22 de septiembre.
La inestabilidad en los terrenos sigue ocasionando movimientos en la bancada por el poco control de aguas subterráneas en la zona y el manejo ilegal de la tierra -como ocurrió este miércoles con la cantera Las Nieves-, que por más que se intente controlar y mitigar, sigue ocasionando tragedias que cobran vidas humanas.
Ese fue el caso del alud que sepultó un sector del barrio La Gabriela, de Bello, el 5 de diciembre de 2010.
A las 2:30 de la tarde de ese domingo, una avalancha de 8.000 metros cúbicos de tierra acabó con la vida de 80 personas y les quitó su hogar a 222 más.