Quizá usted no alcance a imaginarse el destino de la bolsa con papeles higiénicos que arrojó al recipiente de la basura en su hogar. Si está en Medellín el carro recolector la llevará al relleno de la Pradera, al norte del valle de Aburrá. Allí permanecerá por años, junto a otras 87.000 toneladas de desperdicios que llegan mensualmente desde más de 38 poblaciones antioqueñas, reduciendo la capacidad del vaso receptor.
Si en cambio, está en Apartadó (Urabá) esa basura será llevada al único relleno regional, el de Turbo, el mismo en el que disponen Mutatá, Chigorodó, Carepa, San Pedro, San Juan de Urabá, y Arboletes. Todos llevan a ese sitio 103.000 toneladas de residuos al año.
El panorama, para muchos expertos, es preocupante. Los ciudadanos no reducen la generación de basura y los rellenos existentes o son precarios y agotan su vida útil, o van haciéndose insuficientes.
En Antioquia se calcula que hay 70 rellenos sanitarios para soportar la generación de 1 millón 75.000 de toneladas de residuos al año. La mayoría de esos sitios de disposición tienen requerimientos de las autoridades ambientales por incumplimientos de normas y se aproximan al cierre, pero lo más preocupante es que no se muestran iniciativas municipales para la creación de otros lugares de depósito.
Consciente de la urgencia y al mostrarse preocupado por la situación con la disposición de la basura en el departamento, el gobernador Luis Pérez, que promovió la ordenanza Basura Cero, y anuncia medidas sobre los rellenos sanitarios, dice que se exploran espacios y terrenos en Sopetrán, y Cañones, en el Suroeste, “pero hoy no hay nada definido sobre el tema”.
“Sigo convencido de que nos tenemos que preparar para los próximos 50 años en el manejo de basuras”, acota.
Iniciativas tímidas
Regiones como el Norte, Nordeste, Bajo Cauca, Suroeste, y algunos del Occidente, jurisdicción de Corantioquia, tienen 42 rellenos de los cuales 18, el 43 %, finalizan su vida útil en menos de cuatro años.
Hoy entre las propuestas para construir, expandir o fortalecer nuevos rellenos solo hay iniciativas en Caucasia (Bajo Cauca), Liborina y Sopetrán (occidente), Valparaíso y Andes (Suroeste).
Para Juan David Ramírez, subdirector de Corantioquia, cada municipio debería tener mínimo un sitio de disposición de contingencia para atender casos en los cuales hay dificultades para transportar los residuos.
Agrega que actualmente la disposición de residuos se concentra en La Pradera que está recibiendo material final del Suroeste, Occidente y de alguna parte del Oriente.
“Las necesidades de sitios de disposición son generalizadas en regiones como Occidente, Suroeste y Bajo Cauca, donde se han adelantado algunos proyectos con las Alcaldías, explica.
Ramírez añade que la problemática es que un relleno no se gestiona en pocos años y para sacarlo adelante se debe hacer una identificación de lotes de acuerdo con el esquema normativo. De ahí se debe hacer el trámite de licencia ambiental conforme a la la legislación.
“Lo importante es que las administraciones municipales tomen acciones de identificar sitios de disposición e incorporarlos a sus planes de ordenamiento territorial para adelantar las gestiones ante la autoridad ambiental que conlleven al licenciamiento”, dice.
El Oriente, de contrastes
De 26 municipios en jurisdicción de Cornare, la mayoría del Oriente de Antioquia, 23 tienen rellenos sanitarios. Rionegro, Guarne y El Retiro disponen en La Pradera.
La dificultad en esa zona, según la autoridad ambiental, es que en promedio la vida útil de esos rellenos está entre 5 y 6 años por lo que ya se generó una alerta a los municipios para que empiecen un trabajo de identificar nuevos vasos de disposición.
Carlos Mario Zuluaga, director de Cornare, asegura que ha sido un sueño, pero difícil de consolidar, una solución regional al tema de los residuos. “Sería lo práctico, lo ideal, pero los temas sociales en torno a esto son lo más complejo. Todos generamos residuos pero nadie quiere tenerlos cerca. Ubicar tierras en el altiplano es casi imposible por los costos de los predios y la presión urbanística hace que no vaya a ser fácil. Tenemos además el cono de aproximación del aeropuerto José María Córdova, que eso también limita”, anota.
Zuluaga recalca que en los sitios donde han podido evidenciar posibilidades de rellenos regionales hay una presión social difícil. Por ejemplo, revela que se buscó por los lados del municipio de Granada y por la presión social el proyecto no ha avanzado.
“El alcalde de San Luis en estos momentos está trabajando en una propuesta con unos consultores de hacer un relleno regional sobre la zona de la Autopista, pero no hemos llegado a una articulación que pueda dar solución por el momento”, enfatiza.
Sin embargo, a pesar de las dificultades en el Oriente, Luisa Gómez, ingeniera del relleno de Marinilla, a 18 kilómetros del casco urbano, y en el que se disponen 850 toneladas mensuales, comenta que el 30 % de los residuos orgánicos los están tratando para convertirlos en abono.
“También accedemos a recursos de Cornare para manejar compoteras en madera plástica y tener 40 toneladas mensuales de abono”, dijo.
Gómez acepta que la vida útil de 30 años establecida en 2008 para el primer y único vaso, ha reducido por el auge inmobiliario del municipio. “Estamos buscando sitio para la apertura de un nuevo vaso, pero al tiempo adelantamos campañas de reciclaje y reutilización. La idea es que todo ese material susceptible de aprovechamiento se quede con los recicladores”, aclara.
Urabá y municipios vecinos
El manejo de las basuras no deja de ser un dolor de cabeza para Corpourabá. En su jurisdicción, el Urabá y parte del Occidente y Suroeste, solo hay cuatro rellenos: Turbo, Frontino, Peque y Urrao. Otras poblaciones como Abriaquí, Uramita y Giraldo tienen celdas de disposición.
De acuerdo con Juan Fernando Gómez, encargado del componente ambiental de Corporurabá, estas celdas se deben convertir en rellenos. Añade que las alcaldías deben ponerse de acuerdo para que los rellenos funcionen regionalmente.
“Serían importante que, por ejemplo, el de Frontino sea regional para prestar servicio a Uramita, Abriaquí , Cañasgordas y Giraldo, municipios que generan 5.900 toneladas de residuos al año”, explica.
Con los rellenos llegando a su límite, y tanto gobiernos como comunidad haciéndole el quite a la construcción de nuevos sitios de disposición la carga de basuras la asumen La Pradera y los pocos que aún perduran, los cuales también reducen su vida útil.
Mientras tanto, en los hogares, aún no hay conciencia de la importancia de separar los residuos sólidos de los orgánicos y aportar al reciclaje.
11,6
millones de toneladas de basura produce Colombia al año. Sólo se recicla el 17 %.
321
municipios tienen rellenos sanitarios con una vida útil inferior a cuatro años.