En la Curaduría Urbana Primera de Medellín se realizaron el año pasado 5.400 trámites, lo cual la convierte en la entidad de su tipo -hay cuatro en la ciudad- que más diligencias realizó en Medellín.
Aunque el monto exacto de lo que representa esto en dinero no fue entregado por el organismo, si estos procedimientos correspondieran solo a los más de menor costos (mejoramiento de vivienda para estratos 1 y 2), que en 2017 costaban $146.314 por cada uno, eso serían $790.095.600 que circularon por allí el año anterior.
El responsable de ese recaudo es Juan David Cuartas Franco, sucesor de Carlos Alberto Ruiz Arango, curador destituido por la Procuraduría General de la Nación porque “omitió realizar actos propios de sus funciones, previos a la expedición de las licencias solicitadas por Lérida CDO S.A. para el proyecto Space”, cuya etapa 6 se desplomó el 12 de octubre de 2013.
El arquitecto Cuartas era miembro del grupo interdisciplinario -equipo de expertos que debe tener cada una de estas entidades- conformado por Ruiz para apoyar su gestión en la Curaduría 1.
Cuando se hizo efectiva la destitución de Ruiz, la Alcaldía designó, el 17 de julio de 2017, a Cuartas en el cargo, pues la normatividad vigente ordenaba que un integrante del grupo interdisciplinario de la curaduría debía suplir al titular.
De manera simultánea, la Administración Municipal elaboraba las bases del concurso de méritos para designar a los jefes de las curadurías primera, segunda y cuarta, que se hicieron públicas el 25 de julio de 2017.
Sin embargo, el caso está embolatado porque la Superintendencia de Notariado y Registro (SNR) interpuso una demanda de nulidad parcial fundamentada en una supuesta falta de competencia del municipio.
Y esto, además de retrasar la selección de los profesionales, abre la posibilidad a que Cuartas permanezca en el cargo hasta el 2022.
El panorama general
Las curadurías son organismos manejados por particulares con funciones públicas, elegidos por concurso para un periodo de cinco años, y funcionan de manera similar a las notarías. Todo proceso constructivo en Colombia, obras nuevas o modificaciones, debe ser radicado, revisado y autorizado allí.
El ingeniero civil Julián Vidal, docente de la facultad de Ingeniería de la universidad Eafit, explica que para que una curaduría pueda hacer el trabajo de forma adecuada debe tener funcionarios que sepan de suelos y estructuras.
“Un curador solo no puede hacer revisión, debe tener expertos en el área de suelos, construcción y diseño estructural. Y, actualmente, la mayoría de curadurías tienen una secretaria, un dibujante y un ingeniero civil”, apunta.
En Medellín hay cuatro: la ya mencionada primera, la tercera, cuya titular es Ángela María Restrepo, quien, a la vez, oficia en provisionalidad en la segunda y la cuarta.
Esta falta de titulares, según Eduardo Loaiza, gerente de Camacol Antioquia, ha llevado a que en Medellín algunos trámites, como las licencias de construcción se demoren, en ocasiones, hasta un año, mientras que en otras ciudades, máximo se tardan cuatro meses.
Por eso el pasado lunes, el alcalde Federico Gutiérrez insistió en el llamado al Gobierno Nacional para que ayude a resolver el debate jurídico que hay alrededor del concurso de curadores para la ciudad.
Opiniones cruzadas
José Nicolás Duque, secretario de Gestión Territorial de Medellín, anota que, tras lo ocurrido con Ruiz y su relevo en la curaduría, la Administración se propuso buscar titular para ese ente en el mismo concurso que se hizo para los curadores segundo y cuarto que realizó la Universidad San Buenaventura en julio pasado.
“Cuando lo declaran inhabilitado (a Ruiz) le entrega a Juan David Cuartas, que es de su equipo de trabajo, y la norma lo trae así, que sea un suplente. En ese lapso sale un decreto del Ministerio de Vivienda que establece que el curador que remplace a uno saliente tiene derecho a permanecer los cinco años de periodo. Eso es que no se somete a concurso”, indica.
Cuartas, por su parte, se acoge a los argumentos de la SNR, y afirma: “solamente inicié labores en esta Curaduría, es decir la primera. En cuanto a si trabajé anteriormente en la Curaduría Segunda con el arquitecto Ruiz, la respuesta es no”.
La aclaración la hace Cuartas, toda vez que la sanción de la Procuraduría a Ruiz procede de sus actuaciones en la curaduría segunda.
Procesos jurídicos al detalle
La discusión, entonces, se genera porque para el gobierno municipal la convocatoria al concurso en busca de curador primero se hizo cuando la norma anterior le daba potestad para ello, pero la Superintendencia de Notariado considera que, para la fecha, ya estaba vigente otra norma.
Por eso, el 12 de octubre de 2017 la Superintendencia de Notariado y Registro (SNR) demandó, ante el Consejo de Estado, el concurso contratado por la Administración Municipal y realizado por la Universidad San Buenaventura.
Según Jairo Mesa, superintendente de Notariado, esta acción busca la nulidad parcial del proceso, por haber incluido en la convocatoria pública una vacante para la Curaduría Primera y está a la espera de la decisión que adopte la jurisdicción contenciosa administrativa.
“Dicha acción tiene como fundamento la falta de competencia por parte del Municipio, debido a que al momento en que se materializó la destitución del señor Ruiz Arango, ya estaba en vigencia la ley 1796 de 2016 de la SNR para realizar el concurso”, apunta.
La segunda acción jurídica contra la Alcaldía de Medellín es del 23 de octubre de 2017 cuando, según Mesa, “el Juzgado 4 Administrativo Oral de Medellín ordenó como medida cautelar de urgencia la suspensión del concurso, en virtud de una acción de nulidad interpuesta por un particular. En ese orden de ideas, la designación de esta Curaduría está hoy en manos de la justicia”.
Respecto a esa segunda demanda, el secretario Duque reporta que la interpuso el ciudadano Carlos García. Agrega que “el juez, a una semana de entregar la lista de elegibles, manda la orden de suspender el concurso porque considera que no puede dejar que siga avanzando”
Duque añade que la alcaldía apeló la decisión y “el juez lo tiene que pasar a segunda instancia, que es el Tribunal Superior. Pero resulta que el no la ha enviado”.
El fantasma de Carlos Ruiz
El hecho de que el arquitecto Juan David Cuartas, actual curador primero de Medellín, quiera quedarse en el cargo que tenía Ruiz, incomoda en la actual Administración Municipal.
Según José Nicolás Duque, “ellos (grupo de Ruiz) están pegados del decreto (1203) del Ministerio de Vivienda, con el interés de quedarse los cinco años en la Curaduría Primera”.
El concurso “lo sacamos de acuerdo con un concepto que teníamos de que estos procesos se rigen por la norma anterior cuando han sido convocados y publicados previamente. Y así lo hicimos. Íbamos bien, estaba garantizada lista de elegibles y hubo nueve personas que ganaron el examen”, asevera e insiste que, con base en el concurso realizado, Cuartas debe entregar la curaduría.
Los cuestionamientos hacia el arquitecto también llegan de Sabaneta, municipio en el que fue secretario de Planeación entre 2008 y 2012.
Héctor Yepes, secretario General de esa localidad del sur del Valle de Aburrá, denuncia que durante la gestión de Cuartas se creó el Plan Básico de Ordenamiento Territorial y esa hoja de ruta “cambió la zona de expansión urbana, pasándola de la cota 1.690 a 1.800, es decir, que se abrió la posibilidad de construir en partes más altas de las laderas del municipio”.
Para el funcionario, las directrices entregadas por Cuartas, han generado un deterioro en la prestación de servicios públicos debido a la expansión vertiginosa.
Cuartas, a su vez, ha dicho en repetidas ocasiones que su actuación al frente de Planeación de Sabaneta se ciñó a las normas vigentes.
La defensa
“Toda la dificultad que hoy se presenta en materia del concurso de curadores es responsabilidad absoluta del Municipio de Medellín”, sentencia Juan David Cuartas.
El profesional justifica su intención de permanecer en la Curaduría, y su defensa jurídica, en los derechos que posee y hará valer.
“El decreto 1077 de 2015 dice claramente: cuando se declare parcialmente desierto un concurso, se deberá convocar a uno nuevo dentro de los 30 días hábiles siguientes de haber quedado desierto. Quiere decir que, después del 30 de diciembre, la Alcaldía tuvo que haber hecho concurso. La pregunta es ¿por qué no lo hizo?”, sentencia.
Cuartas enfatiza que “si el Municipio hubiera iniciado el concurso como la norma lo establece, el 14 de febrero de 2017, hubiera podido llevarlo a cabo, sin dificultad con la competencia asignada por ley y lo hubieran terminado el 14 de julio, supliendo las vacantes que había en el momento: curadurías Segunda y Cuarta”.
“Ahora, con todos los errores que han cometido procedimentalmente, están queriendo trasladar la responsabilidad a nosotros. El principal llamado a hacer las cosas bien es al que administra la ciudad”, apunta.
Agrega que la Alcaldía no podía convocar concurso para curador primero, porque la situación administrativa de ese cargo se presentó después de que publicara el proceso, cuando ya la Alcaldía no tenía competencia.
“Las bases (preliminares) que se publicaron el 11 de julio de 2017 citaban curadores de Medellín. Pero el 25 de julio sacan unas bases definitivas sin el nombre de las curadurías”, dice.
Respecto a una eventual injerencia de Ruiz en sus funciones Cuartas asegura: “las decisiones que tome como curador son mías y de nadie más”.