Al instante en que el gobernador de Antioquia, Luis Pérez, anunció su compromiso en avanzar en formalización y mejorar los precios de compra del oro en Segovia, comerciantes de ese municipio se solidarizaron con los mineros, ayer en el Centro de Medellín, y clamaron por soluciones urgentes que pongan fin al paro que ya ajusta 34 días.
Y aunque las pérdidas que están teniendo son millonarias e irrecuperables, los dueños de empresas y negocios en esa población del Nordeste antioqueño persistieron en el cierre de sus establecimientos hasta tanto no se mejoren las condiciones de los mineros informales y tradicionales.
En Segovia, cerca de 1.500 establecimientos comerciales—estaciones de gasolina, supermercados, ferreterías y distribuidoras de bebidas y alimentos, entre otros—permanecen cerrados. Los únicos negocios que prestan servicio al público son las droguerías.
“Todos los negocios del pueblo dependemos de la economía minera, y si el Gobierno Nacional la acaba, ¿de qué vamos a vivir?”, manifestó Hugo Marín, comerciante de tradición en Segovia, propietario de una de las estaciones de gasolina, cercana al punto de concentración de la protesta.
Marín, vive su propio drama. Sus pérdidas, afirmó, suman los 6 millones de pesos diarios y tiene 12 trabajadores cesantes.
“Respaldamos la protesta, porque dependemos de la minería, nacimos en Segovia y conocemos la problemática. Los reclamos son justos”, dijo.