No hay nada más que mugre, óxido sobre las rejas, humedad en las paredes, maleza y ruinas, en lo que antes fue el lujoso edificio Mónaco, ubicado en el barrio Santa María de los Ángeles de El Poblado, en Medellín, y que fuera el hogar de la familia del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria durante la década de los ochenta.
Pero el olvido solo es físico, porque a este inmueble llegan, sagradamente todos los días, más de 20 carros —entre busetas, taxis, y automóviles particulares— de los que se bajan turistas que acompañados de un guía, repasan uno de los lugares por donde pasó el mayor capo en la historia de Colombia.
Por eso, cuando el alcalde Federico Gutiérrez propuso demoler el edificio para construir allí un parque que le rinda homenaje a todas las víctimas de la violencia de Escobar, los vecinos de las unidades residenciales aledañas al Mónaco aplaudieron la decisión.
La propuesta
Para el mandatario local, derribar la estructura es la manera ideal de rendirle tributo a los policías, militares, jueces, y todos los ciudadanos que padecieron la cruda violencia del Cartel de Medellín.
El comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, general Óscar Gómez Heredia, señaló que la propuesta es excelente, y solo habría que estudiar los procedimientos legales, porque aunque el edificio es administrado por la Policía Nacional, es propiedad del Estado.
“Con la demolición se demostraría que el dinero mal habido no conduce a nada, y se acabaría con la apología al delito que se ha establecido allí”, manifestó el general Gómez.
No obstante, el alcalde Gutiérrez señaló que el objetivo no es olvidar la historia, sino contar la verdad de lo que ocurrió para no faltarle al respeto a ninguna de las víctimas.
La propuesta para repotencializar el edificio y usarlo para alguna dependencia fue descartada por la Alcaldía, después de que un estudio de la Universidad Nacional señalara que para ese fin habría que destinar $33.165 millones.
A propósito, el general Gómez explicó que restaurar el Mónaco resultaría más costoso que derribarlo, y en este momento el edificio es inhabitable.
Apoyo de la comunidad
Los residentes de las unidades residenciales que rodean al edificio dicen que vivir allí se ha convertido en un dolor de cabeza. Argumentan que, además de tener que soportar la infinita llegada de turistas que inmortalizan la figura de Escobar, la falta de mantenimiento al inmueble ha causado problemas de salubridad.
“Hace tres años tuvimos que poner de nuestro dinero para llenar con arena la piscina, porque nos estaban invadiendo los zancudos”, aseveró Dorely Restrepo, administradora de la unidad Bahía Blanca.
En consideración de Restrepo, la única manera de apartar el capítulo oscuro que se vivió allí es a través de la construcción de un escenario cultural o recreativo, que borre para siempre los pasos de Escobar por el barrio.
La única pieza del edificio Mónaco que los vecinos se mostraron dispuestos a conservar es la escultura La Familia, del escultor antioqueño Rodrigo Arenas Betancur, que está colgada sobre una de las paredes del inmueble.
Aunque hasta ahora la demolición es solo una propuesta y no se ha socializado con los residentes de la zona, ellos esperan que se lleve a cabo porque no solo beneficiaría al barrio, sino a la ciudad y al país entero.