En los últimos 20 meses, la Alcaldía de Rionegro ha inyectado más de 1.300 millones de pesos a la Empresa Social del Estado (ESE) San Juan de Dios y cerca de 6.700 millones de pesos a la ESE Gilberto Mejía Mejía, como parte del programa de saneamiento fiscal y financiero; sin embargo, ambos hospitales continúan con dificultades económicas.
Para evaluar la situación, la Administración Municipal contrató un estudio técnico para tomar una decisión con el fin de optimizar y garantizar la prestación de los servicios de salud, en cuanto a calidad, eficiencia e integridad de los usuarios.
Igualmente, el Concejo aprobó el acuerdo 005 de 2017, el cual le da facultades al alcalde, Andrés Julián Rendón Cardona, para tomar decisiones en cuanto a la reorganización de los hospitales del orden municipal.
“Cuando inició este gobierno (enero de 2016) nos dimos cuenta de que ambos hospitales no eran ajenos a la crisis financiera del sector salud que se vive a nivel nacional. En ese sentido, el mandatario local decidió hacer un estudio para que las conclusiones del mismo brindaran las mejores soluciones para esta problemática”, explicó Diana María Mejía Valencia, secretaria de Salud e Inclusión Social de Rionegro.
El estudio, realizado por la firma Asesorías y Soluciones Integrales —ganado por concurso de méritos—, le entregó a la Administración Municipal cuatro escenarios: liquidar el hospital Gilberto Mejía Mejía, liquidar los dos hospitales, que el San Juan de Dios absorbiera al Gilberto Mejía o dejar ambos centros como vienen funcionando.
“El hospital Gilberto Mejía está en categoría de riesgo financiero alto por el Ministerio de Salud desde el 2012 y no tiene punto de equilibrio; es decir, es muy difícil mantener la operación de esta ESE porque no es viable, pues los costos siempre están superando los ingresos. Igualmente, la ESE San Juan de Dios tiene una cartera de 39.000 millones de pesos, además necesita desarrollo tecnológico y fortalecimiento institucional”, comentó la secretaria de Salud.
Otra dinámica que vive Rionegro es que el municipio es centro de referencia del Oriente antioqueño, esto quiere decir que también atiende personas de otras localidades de la región y de otras zonas del departamento. Un ejemplo de esto es que, de cada 5.000 niños que nacen en Rionegro al año, solo 1.500 son de familias rionegreras, los demás son de otros municipios.
Aunque el alcalde Rendón Cardona tiene plazo hasta el 24 de agosto para tomar una decisión, según dicta el acuerdo 005 de 2017, EL COLOMBIANO pudo establecer que el mandatario local considera que la mejor opción es que el hospital San Juan de Dios absorba (por fusión) al hospital Gilberto Mejía.