Sobre el alcalde de Barbosa Édison García Restrepo pesan una suspensión del cargo por tres meses en fallo de la Procuraduría de primera instancia, que él apeló, y la incertidumbre de saber los resultados de una inspección del CTI de la Fiscalía en sus oficinas, aparentemente con el fin de revisar los computadores para comprobar la transparencia o no de sus actos administrativos.
Mientras ambos casos se resuelven, el alcalde trata de no distraerse y sigue ejerciendo su mandato, enfocado en mejorar la vida de la población rural que él considera ha sido la más olvidada.
Así se lo reconoce Silvia Inés Morales, presidenta de una Junta de Acción Comunal (JAC) del corregimiento El Hatillo, quien le agradece la construcción de un acueducto que hoy les sirve a 64 familias de su vereda: “llevábamos nueve años luchando por esta obra y él fue el único que se acordó de nosotros”, dice la líder.
La pavimentación de 41 kilómetros de vías rurales, parte en placa huella y parte con asfalto, constituyen su principal obra de desarrollo para el sector campesino. A nivel urbano, varias obras aún no son tan visibles, pero él espera llegar al equilibrio en los 15 meses que le restan del mandato, cargado de polémicas y acusaciones de sus opositores, con eco en columnas y artículos de prensa.
¿Moralmente, estas situaciones cómo lo golpean?
“No, yo tengo mi conciencia tranquila, eso hace parte del ejercicio nuestro, cuando las decisiones no están en manos de uno, le toca esperar y no tengo inconvenientes, he hecho las cosas muy bien acá”.
¿Si se ratifica su relevo del cargo tres meses, qué hará en ese tiempo?
“Visitar comunidades, los amigos, puedo hablar con la gente, con todo el mundo”.
¿Y no se preocuparía por lo que pase en su ausencia?
“No, porque hay un Plan de Desarrollo, una ruta establecida, programas e inversiones listas para ejecutar, y creo que nada sufriría traumatismos”.
¿Su incidente con la Policía, cuyo video fue viral en las redes sociales y le valió el fallo en contra de la Procuraduría, dañó la relación con esa institución?
“Nunca. Le han hecho mucha bulla a una cosa sin trascendencia, tenemos una buena relación, en los Consejos Metropolitanos de Seguridad se han destacado los resultados positivos que tenemos en seguridad, la tranquilidad que se vive en el municipio. Ese fue un mal momento que ya se superó”.
¿Cuál ha sido su inversión en seguridad y sus logros?
“Recibí este municipio con 240 homicidios en los últimos 4 años y hoy llevamos 16. Este año entregué 10 motos 650 cc y dos camionetas nuevas a la Policía, un parque automotor moderno, y tenemos vías rurales en mejores condiciones para que la Policía llegue a las veredas más rápido. También instalamos 14 cámaras de vigilancia y hoy tenemos 24, con un moderno centro de monitoreo. Llevamos invertidos más de $900 millones”.
¿Y lo impacta la delincuencia que viene de afuera?
“Es vox populi que en los municipios del norte tienen incidencia las bandas de Bello, pero no tengo conocimiento de eso. Acá no hay bandas, los delitos son riñas ocasionales, pasionales, pero no por presencia de grupos ilegales o bandas delincuenciales”.
Se dice que los campesinos son los que más agradecen su gestión. ¿Es cierto que los ha preferido a ellos?
“Hay un énfasis en el campo, en las 57 veredas olvidadas del municipio, porque Barbosa es rural, tiene 206 kilómetros, de los cuales 203 son rurales, la mayoría de población está en el campo, y hay un enfoque en evitar la migración campesina: si no les ayudamos, venden sus parcelas y se vienen a las ciudades”.
¿De cuánta población estamos hablando?
“Acá habitan más de 55.000 personas, unas 26.000 en la zona rural. Las anteriores alcaldías descuidaron esa parte, hacía más de 20 años que no se asfaltaba una vía, la Alcaldía no tenía maquinaria amarilla y no había por dónde salir de las veredas”.
¿Qué obras concretas ha hecho por los campesinos?
“Tengo una unidad móvil en salud que recorre todas las veredas con servicios de Atención Primaria en Salud, en promoción y prevención. Hemos pavimentado más vías que ninguna otra administración, vamos para 41 kilómetros. Llevamos a todas las veredas el presupuesto participativo, 11.000 personas votaron por sus proyectos, como casetas comunales, placas, cubiertas, vías y andenes”.
La vivienda fue foco de su campaña: ¿cuál es la situación y qué ha logrado ejecutar?
“Hay un gran déficit (no dice el porcentaje), pero en un mes inicia la construcción de 280 unidades y más adelante iniciamos otro proyecto con 310, ya tenemos los terrenos. También ejecutamos 790 mejoramientos. Y creamos el Banco de Materiales, que nos ha permitido ser más ágiles en las ayudas a damnificados”.
Los municipios con alto índice de población rural generalmente tienen mayor déficit educativo. ¿Cómo está combatiendo el problema?
“Acá hay población desescolarizada, pero la deserción se da por el difícil acceso a los colegios en la zona rural. En la parte urbana no hay ese problema. Para captarlos hemos incrementado las rutas de transporte escolar a las veredas, hay siete rutas más de las que encontré. Cada año entregamos kits escolares, más de 7 mil, para que los padres sientan apoyo y envíen a sus hijos a los colegios. Las vías han facilitado sus desplazamientos. En la zona urbana estamos terminando un colegio nuevo, el Manuel José Caicedo, para más de 1.000 estudiantes en jornada única, con restaurante escolar para más de 100 niños. En el corregimiento El Hatillo finalizamos uno hace poco, lo dotamos, le hicimos adecuaciones y vamos a iniciar otro”.
¿Qué posibilidad de acceso hay a educación superior?
“Creamos el Fondo de Educación Superior, que apoya a los jóvenes que estudian en Medellín con un salario mínimo legal mensual por semestre. Y estamos terminando el edificio de educación superior, que en convenio con 7 instituciones permitirá subsidiar con más de un salario mínimo a los que quieran estudiar una técnica. A los que estudian en Medellín se les financia el 50 % del transporte”.
¿Qué otras obras importantes ha ejecutado y cuáles se vienen?
“Se viene la pavimentación del tramo Barbosa-límites con Concepción-La Raya, una vía departamental que se va a ampliar. Son 17 kms, la licitación sale en octubre y comunicará con el Valle de San Nicolás y el aeropuerto de Rionegro; evitará que los viajeros a esa zona vayan hasta Bello”.
¿Y a nivel urbano hay desarrollos viales importantes?
“En la parte urbana hemos acondicionado algunas vías en mal estado. A finales de septiembre arranca la reposición de un acueducto y alcantarillado, con EPM , que incluye vías urbanas. Tenemos la construcción de 1.600 metros de senderos peatonales, donde el peatón tiene más prelación que la moto o el vehículo. Y con el Área Metropolitana iniciaremos 11 kms de andenes”.
¿En Barbosa hay capacidad de generar nuevos empleos?
“En ese tema creo que el municipio se ha sostenido, pero hace falta más industria, más fuentes de empleo. Acá tenemos la disponibilidad de tierra más grande del Valle de Aburrá, hay recursos hídricos, más de 64 quebradas, cercanía a Medellín, una topografía ideal. La doble calzada Bello-Hatillo nos ha dado una connotación diferente, es una tierra apta para invertir, relativamente económica, hay beneficios tributarios y por eso invito a las empresas, industriales y de servicios, a venir”.
¿Y sí están llegando nuevas empresas?
“Hay empresas a las que ya les di licencias y ahí van llegando. Esta es una zona con mucho futuro”.
¿Cómo armonizar crecimiento empresarial con el medio ambiente?
“El tema ambiental es fundamental. Estamos haciendo reforestación en veredas, limpieza de quebradas con grupos ambientalistas. Barbosa es el municipio con menos contaminación del Valle de Aburrá y está dentro de los mejores 10 del país. Acabamos de comprar una estrella hídrica, una fábrica de agua con una inversión de $4.500 millones en convenio con la Gobernación, en un predio que limita con Donmatías. Ya hicimos 5 acueductos veredales y vamos a construir otros”.
Finalmente, ¿por qué lo cuestionan tanto? ¿se siente tranquilo?
“La realidad, a este puesto le llevan muchas ganas y mucha gente aspira ser alcalde. A los opositores les da envidia y se inventan falacias y mentiras. Yo invito a cualquier órgano de control a que esculque acá. El oficio de administrador se volvió peligroso, porque todo es susceptible de corrupción. Yo recibí un municipio de categoría 5 y lo tengo en 3. La lengua puede con todo y no soy de estar saliendo a desmentir lo que dicen los periodistas o los opositores. Que hablen las obras”.