La alerta por la escasez de abejas, que tiene en Antioquia niveles de reducción del 40 %, según informe publicado el pasado 23 de agosto en EL COLOMBIANO, ha despertado reacciones en la lucha por frenar este problema, que constituye un flagelo contra la producción de alimentos, afirma la FAO.
Según Cornare, en los últimos tres años se ha reportado la muerte de cerca del 30 % de las colmenas, cifra que prende las alarmas de apicultores y productores, ya que esta masacre genera pérdidas económicas, pues sin polinizadores no hay cultivos ni alimentos.
La expansión agrícola, la sobreexplotación del bosque, los plaguicidas y el cambio climático marcan su exterminio.
Tareas de recuperación
Dada la trascedencia del tema, Cornare adelanta un programa para que las abejas vuelvan a poblar el territorio.
Carlos Mario Zuluaga, director de la corporación, sostiene que “es importante incentivar entre los campesinos la protección de las abejas con proyectos productivos”.
María Berrío Ruiz, coordinadora del Grupo Bosques y Biodiversidad, señala que para fortalecer la práctica apícola y aumentar la reproducción, se capacita a estudiantes y padres de familia campesinos.
En convenio con la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional se realiza una investigación sobre análisis del polen y análisis físico-químico de la miel, para “identificar las especies florales que visitan las abejas en un año y evaluar si tienen preferencias dependiendo del hábitat, lo que ayudará a mejorar las prácticas de manejo en relación con la vegetación nativa”, detalla Laura Durán, participante en la investigación.
Con niños de jóvenes de 50 colegios del Oriente se adelanta el programa “Guardianes de las abejas” en un convenio con la Fundación Nuestra Gente, cuyo objeto es establecer la meliponicultura en las instituciones educativas. La inversión es de $65 millones, con impacto en los municipios de San Rafael, Alejandría, San Carlos, Granada, San Roque, Cocorná y San Luis y 700 estudiantes involucrados.
“Con los niños se trabajan talleres didácticos para que conozcan cómo viven las abejas en el territorio”, expone Yomar Galeano, meliponicultor de Nuestra Gente.
“Si vemos hormigas o moscas cerca de las colmenas las quitamos, y si las abejas están muriendo las llevamos al nido”, comenta Gabriel Giraldo, estudiante de quinto grado de San Rafael.
Con BancO2, 200 familias de la región reciben capacitación en el tema. A cada familia se le entregan 4 colmenas y árboles para sembrar.
Una colmena en etapa productiva de apis puede tener hasta 80 mil abejas, y una colmena de meliponas puede tener cerca de 5.000 abejas.