Nadie se muere por la contaminación del aire o, al menos, por ahora, no hay manera certera de establecer que esta sea una causa directa de fallecimientos.
Por eso, el Instituto Nacional de Salud (INS), lidera la creación de un proyecto, que tendrá su plan piloto en Medellín, con el fin de establecer si existe o no una relación evidente entre la calidad del aire y algunas enfermedades.
Así lo explicó Martha Lucía Ospina Martínez, directora general del INS, durante el foro “Por un Valle de Aburrá con aire limpio”, organizado por EL COLOMBIANO.
“Uno no puede atribuir, de manera directa, muertes a la mala calidad del aire. No estamos hablando de un evento agudo, estamos hablando de un evento que aporta a producir enfermedad, tal vez aporta a producir muerte, pero no podemos decir: a estas personas las mató la contaminación ambiental”, afirmó la funcionaria.
La señora Ospina recordó que existen diferentes aspectos que aportan a la muerte de las personas, como los hábitos de vida, entre los cuales se destacó el no consumo de frutas y verduras, la falta de ejercicio y el tabaquismo.
“Hay muchas cosas que aportan y, dentro de ellas la contaminación ambiental, especialmente en lo que se refiere a enfermedades crónicas no transmisibles. Se aumenta, por supuesto, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (epoc), o el accidente cerebro vascular, pero no son directamente atribuibles a la contaminación. Esto debe ser un ejercicio de política integral y de cuidado en varios frentes”, dijo la directora del INS.