Mientras el país entero le rendía homenaje a las 71 víctimas mortales del accidente del vuelo CP2933 de la aerolínea Lamia, desde Medellín la controladora aérea que estaba de turno en la noche del lunes envió una carta a sus colegas en la que habla de su experiencia y revela, además, que ha sido objeto de amenazas.
“Nuestro trabajo es tan especial que hoy me puso en estas circunstancias de modo, tiempo y lugar, para enfrentarme a la crudeza de la realidad que resultó de este impasse”, dice la carta.
Sus líneas traen a la memoria la grabación de los últimos momentos del avión en el aire y del trabajo para permitirle aterrizar. De las dos veces que su voz se quebró mientras intentaba guiar al piloto para que se aproximara a la pista y de los silencios que hubo cuando supo que la aeronave ya tenía falla eléctrica total.
“Hice lo humanamente posible y lo técnicamente obligatorio para conservarle la vida a esos usuarios del transporte aéreo, lamentablemente mis esfuerzos resultaron infructuosos por las razones que son de todos ustedes conocidas”, se lee en otro aparte de la carta.
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La mujer dice que su experiencia fue poco agradable, pero reconoce que hace parte de su trabajo y que el riesgo es permanente en el oficio de controlador aéreo.
“Hoy la vida me puso en esta poco agradable posición de haber tenido que enfrentarme a una situación como la del 28 pasado, situación a la que por nuestro trabajo nos vemos expuestos todos los días, todos los turnos. Esta vez me correspondió a mi y reitero ante ustedes que me han manifestado su apoyo, que todo cuanto hice en la frecuencia fue por preservar la integridad de los ocupantes de esas dos aeronaves principalmente, y por ende de los ocupantes de otras aeronaves que estaban bajo mi responsabilidad”.
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Esa noche, en el Aeropuerto José María Córdova, además del vuelo siniestrado, la mujer controlaba la ubicación de otras cuatro aeronaves comerciales, como se puede constatar en el audio.
Sin embargo la parte más dramática del relato tiene que ver con las amenazas que, según ella, han comenzado a llegar desde que se conoció el audio.
“Lamentablemente por causa de mis colegas periodistas he conseguido que personas ignorantes y ajenas a este oficio, y sobre todo quienes ignoran los procedimientos, amenacen mi integridad física y mi tranquilidad personal”, agrega la misiva.
La controladora dice que ya está analizando soluciones al respecto, que discutirá con la Aeronáutica Civil. La entidad, por su parte, informó que aún no se pronunciará sobre el caso pues se trata de una comunicación no oficial.
“De todos los rincones del país me han enviado mensajes de fortaleza y acompañamiento en este difícil momento de mi vida profesional. No tengo más que agradecerles de antemano y con el corazón todo su apoyo”, dice otro de los apartes de la carta.
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El mayor (r) Julio Palacios, expiloto de la Fuerza Aérea y quien trabajó como investigador de accidentes, dijo -tras escuchar el audio- que la controladora cumplió con los protocolos establecidos para ese caso y que, ante la ausencia de una declaración de emergencia por parte del piloto, no había forma de que anticipara lo que estaba sucediendo a bordo del avión charter.