De nuevo, la Alcaldía de Medellín pone en primer plano los temas de la explotación sexual infantil y trata de personas, que están asociados entre sí y que, en vez de mermar, parecen crecer.
Según las estadísticas, entre 2012 y septiembre de 2015 se presentaron 33 casos de trata de personas entre los 18 y 28 años de edad, cuyo departamento origen o lugar de residencia actual es Antioquia. De los 33 casos reportados, tres corresponden a hombres y 28 a mujeres. De los otros dos casos no se suministra el dato.
Y aunque se cree que la trata de personas es solo para explotación sexual, un alto porcentaje también se da para trabajos forzosos e incluso como matrimonio servil.
La corporación Espacios de Mujer, a través de su directora, Betty Pedraza Lozano, reseña el caso de María (nombre cambiado), quien a los 29 años conoce a un ciudadano norteamericano que bajo la promesa de pagarle 800 dólares mensuales, la lleva a su casa en Estados Unidos, donde también tendría gabelas como seguridad social, estudio, salidas con sus amigos y visitas a su familia, pero una vez allí se chocó con otra realidad: “María estuvo obligada a trabajar 7 días semanales 12 horas diarias y a veces 16; nunca recibió dinero ni beneficios y nunca pudo salir de su casa porque el hombre le quitó el pasaporte”.
Por fortuna, un día ella logra huir y contar su drama, que es el mismo de muchas jóvenes de Medellín que caen en las trampas de los mercenarios de la trata de personas.
“Las víctimas de estos delitos son personas altamente vulnerables y, por eso, les hacen muchas ofertas que tienen que ver con la industria del sexo, en el año atendemos entre 200 y 250 mujeres”, relata Betty, cuya institución trabaja desde hace varios años en contra de este delito, sobre todo apoyando a las víctimas.