Las familias de vendedores ambulantes, vigilantes y trabajadores de oficios varios, fueron las más afectadas ayer en la tarde por un vendaval, acompañado de un aguacero que azotó, durante una hora, el cañón de la quebrada La Castro, en el sector La Cañada, del barrio Caicedo, oriente de Medellín.
Allí, el fenómeno natural se llevó los techos de unas diez viviendas y produjo un deslizamiento que afectó una casa.
Hugo de Jesús Bejarano, quien en el momento de la emergencia vendía tintos en el centro de Medellín, relató que cuando llegó a su casa la encontró destechada y los electrodomésticos mojados.
Pero, lo que más preocupaba a Hugo era su madre, quien estaba conectada a una máquina de oxígeno y su pieza quedó a la intemperie. Los vecinos le dieron posada.
En otro hogar, sostenido por una vigilante, había preocupación porque un derrumbe los dejó en la ruina.
El aguacero que azotó ayer a Medellín también produjo inundaciones en deprimidos de algunas vías y caída de árboles en el oriente.
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