Sandrine Lilienfeld está encantada con los almacenes colombianos y los considera sus preferidos en todo el mundo, después de los franceses, de una marca que se caracteriza por diseñar estilos muy femeninos para mujeres delicadas y que recuerdan su infancia de una manera muy especial.
A partir de su colección Primavera-Verano 2012, la marca plantea imaginar mujeres románticas, con las que Sandrine se identifica a plenitud.
¿Cómo se ve reflejado NafNaf en el consumidor colombiano?
"Cuando usted llega a esta tienda tiene el mismo sentimiento que cuando llega a una tienda en Francia. Es decir que estamos en un universo muy femenino, creativo, muy audaz. Colombia es muy importante para nosotros y es mi socio preferido en el mundo".
¿Por qué es su preferido?
"Porque todas son personas muy profesionales que tratan a la marca con mucho amor, que nos entendieron muy bien y son comprometidas con la marca".
¿Cuál es la diferencia entre la mujer colombiana y la francesa?
"Ambas son muy femeninas pero la expresión de esa feminidad es diferente. La manera de mostrar el cuerpo no es la misma. Acá las chicas son muy sexies, les gusta mostrar todas sus curvas. En Francia elegimos destapar una sola parte del cuerpo. En Colombia, el mercado de la moda es muy desarrollado".
¿Qué es lo más especial de la marca?
"Tengo ganas de mostrar que se pueden romper los códigos. A NafNaf no le gusta combinar lo de arriba con lo de abajo, siempre se va a mezclar todo ".
¿Cómo ha evolucionado la mujer a través del tiempo?
"La marca tiene 40 años y siempre se inscribe dentro de la modernidad. Nuestro primer éxito fue el overol, lo vendimos en todo el mundo. Luego nos atrevimos a hacer un impermeable que calentara en invierno y ahora nos arriesgamos a hacer vestidos para princesas".
La tienda vende solo productos para la mujer, ¿qué papel juega el hombre para la marca?
"A los hombres les gustan las mujeres femeninas, pero ellas no solo se arreglan para ellos, pues ser femenina es un deseo de todas".
¿Han pensado en vender productos para hombres?
"No. Lo que sí estamos desarrollando es la línea para niñas que tiene códigos iguales a los de la mujer, es algo que las pondrá a soñar, porque uno siempre se acuerda de sus sueños de niña aunque sea una mujer".
¿Cómo han afrontado la crisis europea?
"Somos una marca sólida pues pertenecemos a un grupo de otras 23 firmas, entonces resistimos. Como la crisis es muy violenta, ya no se ven lindas vitrinas en los almacenes, pero nosotros seguimos de pie. Es más difícil que antes, es verdad, el mercado ya no perdona errores, cada vez debemos ser más precisos".
¿En qué se parece la marca a Sandrine?
"Quiero mucho a las mujeres y las entiendo. Tengo la suerte de tener tres hijas y me gusta mucho crear para ellas. La marca fue creada por dos hermanos que se arriesgaron y yo también pienso que hay que avanzar y que no es un problema equivocarse".
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