Las Farc no parecen querer dejar de ser terroristas. Así se deduce de los continuos actos que ejecutan contra la población civil y militar, violando el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y los Convenios de Ginebra, como el reciente ataque a un puesto del Ejército en Corinto, Cauca, en el que asesinaron a nueve servidores de la Patria, utilizando armas prohibidas por el derecho de la guerra.
El grupo guerrillero no tiene la más mínima preocupación en usar armas no convencionales ni en evitar afectar a los ciudadanos inermes. En el Cerro de Las Antenas, lugar exacto del ataque, 200 guerrilleros del sexto frente dispararon morteros hechizos, preparados con metralla que, por no ser armas de precisión, no están dirigidos a un objetivo preciso y hieren o matan con su explosión expansiva. Así sucedió en Corinto, donde también aterrorizaron a la población civil.
Es evidente que las Farc se mantienen en la zona del Cauca por ser ésta una región estratégica para el desarrollo de sus objetivos. Los municipios de Toribío, Corinto y Jambaló están ubicados en lugares claves de la Cordillera Central que les sirve de guarida y refugio ante las arremetidas del Ejército, y de corredor de tráfico de droga y armas entre el Oriente colombiano y el Océano Pacífico. Además, es zona de influencia de los frentes sexto y del Jacobo Arenas. De ahí su insistencia en el despeje de los municipios de Florida y Pradera.
Dominar esta región es vital para las Farc. Allí se encuentran extensos cultivos de marihuana "punto rojo", la más cara en el mercado, y de hoja de coca y amapola, así como un importante número de cristalizaderos de alucinógenos. El grupo guerrillero no siente reparo en hacer operativos ilegales e inhumanos con el fin de alcanzar el control territorial. En 2008 Toribío fue objeto de 70 hostigamientos, sin olvidar el ataque de 2005 con cilindros de gas. En lo que va del presente año han hecho cerca de cinco hostigamientos a Corinto, y 30 a la Fuerza Pública ubicada en la Cordillera Occidental.
Consideramos pertinente la activación del Comando Conjunto del Pacífico, conformado por la Tercera División del Ejército, la Fuerza Naval del Pacífico y el Comando Aéreo de Combate N.° 3, para enfrentar la arremetida de las Farc en el Cauca, ya que ningún lugar del territorio nacional puede estar sin la vigilancia del Estado, conforme al mandato constitucional que les obliga a las autoridades de la República proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes y derechos.
Recuperar el territorio en esta zona del sur colombiano es un imperativo para el Gobierno, obviamente sin descuidar el resto del país. Sólo así se podrá consolidar la política de inversión social iniciada ya con el programa de sustitución de cultivos ilícitos, pero aún insuficiente dada la gran extensión de siembra de marihuana, coca y amapola que se observa, por desgracia, en diversos lugares de la geografía nacional.
¿Qué relación tiene esta ofensiva de las Farc en el Cauca con la coyuntura política del país? ¿A qué le está apostando el grupo guerrillero? ¿No existe acaso un nexo directo entre las acciones de terrorismo en el Cauca y la época preelectoral? ¿A quiénes beneficia que la Política de Seguridad Democrática se desdibuje y erosione, máxime cuando podría haber un referendo? ¿Qué interés hay en desprestigiar al Presidente Uribe y a las Fuerzas Armadas?
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