A pesar del crecimiento económico que se ha registrado en la región, la pobreza y la desigualdad son puntos obligatorios de discusión de los mandatarios a lo largo de la Cumbre de las Américas.
Así lo dijo ayer el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza , en la inauguración del Foro de la Sociedad Civil.
"Hemos logrado reducir la pobreza en los últimos años pero la brecha entre ricos y pobres sigue siendo insostenible", agregó el Secretario, quien consideró que la participación en los procesos de discusión y elaboración de políticas sociales es una prueba de los "muchos avances" que ha habido en América Latina en términos de "ejercicio" de la democracia, pero puso el dedo en la llaga de las desigualdad.
Insulza apuntó que esas desigualdades "son incompatibles con la democracia, agudizan los conflictos" sociales y son factores que amenazan la vida de los propios ciudadanos, pues son "generadores" de violencia.
En efecto, el índice de pobreza de la región se redujo a 31,4 por ciento, incluido un 12,3 por ciento de personas en condiciones de pobreza extrema o indigencia, según los datos presentados para la cumbre por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Ante ese panorama, Insulza dijo que es responsabilidad de los actores sociales hacer recomendaciones a las instituciones para enfrentar los problemas más graves: "Las democracias de las Américas se verán fortalecidas si contamos con una sociedad civil más proactiva, más propositiva y más constructiva".
Para Waldistrudis Hurtado , de la Fundación Arco Iris Siglo XXI y miembro de la sociedad civil representada en la Cumbre, la desigualdad y la pobreza son las principales falencias para avanzar en el camino democrático y construir instituciones políticas.
"La pobreza es un problema estructural que afecta de manera colectiva, la legitimidad del Estado y la estabilidad de los gobiernos", dijo el analista, haciendo énfasis en que se debe poner a los pobres como sujetos y no objetos de las soluciones.
Dichas recomendaciones de los grupos de la sociedad civil ya fueron enviadas a los comités que definen los temas que contienen los dos documentos que producirá la cumbre: un plan de acción y una declaración conjunta de mandatarios.
Coro de peticiones
Otros organismos internacionales se unieron a la lista de propuestas. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sugiere invertir en el desarrollo de la primera infancia, mejorar la calidad de la educación, hacer frente a la situación de la juventud en riesgo, mejorar el funcionamiento de los mercados laborales y ampliar la cobertura de la seguridad social fomentando la inclusión social para lograr más equidad.
Para la institución internacional la desigualdad también tiene costos económicos elevados para la región.
"En teoría, una mala distribución de recursos significa que existen más pobres de lo que debería haber en circunstancias diferentes", reza el documento expuesto en la Cumbre.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), también hizo recomendaciones para las políticas públicas. Entre ellas, que los gobiernos deben aumentar los impuestos directos sobre renta y propiedad de acuerdo a los ingresos, fortalecer canales de crecimiento económico impulsado por sectores productivos con alto impacto para generar más empleo en sectores marginales y promover el acceso al crédito de pequeños productores en sectores agrícolas.
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