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"No somos narcos": Rodrigo Granda

En vista de que la entrevista exclusiva de El Colombiano con Rodrigo Granda, vocero de las Farc en los diálogos de paz con el Gobierno, publicada hoy domingo 24 de febrero, viene siendo utilizada por terceros sin los créditos correspondientes, tomamos la decisión de compartir la información con toda nuestra audiencia.

  • Rodrigo Granda es llamado el "canciller de las Farc". FOTO COLPRENSA
    Rodrigo Granda es llamado el "canciller de las Farc". FOTO COLPRENSA
24 de febrero de 2013
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Rodrigo Granda es llamado el “canciller de las Farc”, y hace 5 meses, desde que empezaron los diálogos de paz con el Gobierno, es una de las tres figuras de más relevancia dentro del grupo guerrillero.

Personas cercanas a ese proceso aseguran que en las Farc solo se habla de tres jefes guerrilleros dominantes en la mesa de diálogo: “Timochenko”, a la sombra e “Iván Márquez” y Granda, también conocido como alias “Ricardo Téllez”.

En entrevista exclusiva con este diario, en La Habana, Granda respondió frente a las críticas hechas al proceso, indicó que no son narcotraficantes y que “si se cambia el medio ambiente político” en el país, las Farc estarían dispuestas a participar en unas elecciones, al dejar las armas.

El escuchar a las Farc, en La Habana, pareciera que ustedes ya renunciaron a la toma del poder...
“No hemos renunciado a la toma del poder, lo que pasa es que nuestro plan estratégico contempla varias formas. Desde Marquetalia, Marulanda y sus hombres vieron que era posible el desarrollo no violento, no armado de la confrontación. Pero el Estado colombiano dijo que allá había una república independiente, entonces se ataca a los campesinos que estaban en Marquetalia. Lo que surge allí es un movimiento guerrillero que cada vez más eleva su nivel de conciencia y que está peleando por la vía armada para la toma del poder. Llegamos a La Habana y decimos que si se abren las compuertas y se cambia el medio ambiente político, en el cual ninguna persona en Colombia por defender sus ideas sea asesinada, se abren las compuertas a una democracia”.


Según el Ministerio de Defensa, las Farc pasaron de tener 17.000 hombres en el 2002 a 8.000 hoy en día, por los éxitos militares oficiales...
“Cuando el señor Uribe Vélez me secuestró en Caracas, me puse a hacer un ejercicio. Todos los días mataban equis cantidad de guerrilleros y desertaban y capturaban muchos más. Me puse a hacer un seguimiento en El Tiempo, El Espectador, la revista Semana y El Colombiano. Resulta que el Gobierno, según esas cifras, había exterminado a 25 mil guerrilleros. Y en esa época Inteligencia Militar hablaba de que las Farc tenían 14.000, incluso me tocaba el cuerpo para ver si estaba vivo. Estábamos sobregirados, había muchos guerrilleros muertos que jamás habían existido en el país. Son cifras manipuladas. No creo que en Colombia haya alguien que sepa cuántos somos los guerrilleros de las Farc”.

¿El expresidente Álvaro Uribe buscó un acercamiento o un proceso de paz con las Farc?
“Claro que el señor Uribe nos buscó varias veces. Nos buscó primero por los lados de Suiza. Luego por otros conductos se acercó directamente al Secretariado. A mí personalmente se me acercó el señor Luis Carlos Restrepo cuando estaba en la cárcel de Cómbita. En varias oportunidades pidió que él iba con orden del Presidente al sitio que dijéramos para reunirse con el Secretariado”.

¿Ustedes estuvieron dispuestos a conversar con Uribe?
“Jamás, lo dijimos clarito, que con él no conversábamos”.

¿Qué mecanismo de participación política están proponiéndole al Gobierno?
“Tenemos una triste historia, el genocidio político más grande del continente, el de la Unión Patriótica que dejó 5.000 muertos. Las causas que dieron con el exterminio de la UP todavía no están exterminadas en el país. ¿Qué garantías tenemos en este momento? Eso puede salir de la mesa de diálogo, en el punto de participación política”.

Exigen una Asamblea Constituyente y ya el Gobierno les dijo que no...
“El Gobierno puede decir misa. Lo que ocurre es que la Constitución del 91 es una colcha de retazos, además se emplea para desarrollar todo el sistema neoliberal. Si trabajamos por una paz estable y duradera, es necesario que el pueblo decida sobre los destinos de la patria. Es necesario una Asamblea que dicte una nueva constitución, y que diga que el país está en el siglo XXI y no atrás”.

¿Por qué insistir si el Gobierno, que representa al país, ya les dijo que no; además la Constitución del 91 partió de un proceso de paz?
“Había una película que llamaban el Satánico Doctor No. El Gobierno siempre nos está diciendo que no. Tenemos unas propuestas serias y realistas, ahí está el pueblo para que mire quiénes son los que se oponen a los cambios. No estamos pidiendo imposibles, estamos pidiendo algo absolutamente realista y que vaya en beneficio del pueblo, no de las Farc. No hemos luchado 40 años para que nos den una beca, una casa o nos den un ministerio. No, no lo necesitamos. Somos transformadores sociales y si se nos permite hacer los cambios por la vía no armada, de participar con todas las garantías en los procesos electorales, seguramente ahí nos encontraremos. Sabemos que de la mesa de diálogo no va a salir la revolución en Colombia, pero el Gobierno tiene que saber que tampoco las Farc van a entregar las armas a cambio de nada”.

Hablan de política, aunque el Procurador dijo que los jefes de las Farc deben quedar por fuera de la arena política...
“Este Procurador es un hombre extraño, parece sacado de los sótanos de la época de la inquisición. Él parece desconocer que aquí hay unos diálogos de eminente carácter político, donde la cuestión jurídica no es lo fundamental y determinante. Estamos para parar una guerra que lleva 60 años. Nadie va obligar a cualquiera de nosotros a entregar las armas y luego ir a parar a la cárcel. Eso no lo va hacer ningún revolucionario”.

Después del cese unilateral del fuego, ¿son concientes del repudio de la opinión pública con cada acción violenta de las Farc?
“El rechazo va más hacia el Estado colombiano. Nosotros tenemos una propuesta nítida de un cese bilateral de fuego. No somos los que estamos propiciando la guerra, estamos dispuestos a hacer ese cese bilateral, en el momento en que el Gobierno lo considere. El país debe exigirle ese cese al fuego, que puede ser verificable”.

Pero el Gobierno y el país están de acuerdo en que una de las razones por las que ustedes están sentados en una mesa de diálogo es por la presión militar...
“Ese es el tipo clásico de la manipulación. No es con los bombardeos, ni con los ametrallamientos que el Gobierno va a presionar a las Farc. Las Farc no son unos niños que acaban de nacer. El guerrillero lleva años enfrentando todas las arremetidas más pavorosas en el campo de batalla. No es que ahora diga el Gobierno que nos va a derrotar, porque eso lo vienen diciendo desde Marquetalia. Nos vienen diciendo desde el año 64 que la gente nos detesta, que no nos quiere, que estamos acabados. A nosotros nos exterminan en los grandes titulares de las revistas y periódicos y sin embargo ahí están las Farc vivas. Decimos esto con mucha franqueza. Desde el punto de vista militar no nos van a doblegar, pero queremos la salida política. Desde febrero del año pasado sacamos que no íbamos hacer retenciones de carácter económico, entregamos a los prisioneros de guerra y hemos decretado un cese unilateral de fuego. El que tenga ojos que vea”.

Alias “Plotter”, jefe desmovilizado del frente 9, dijo en 2003 que las Farc solo utilizan el diálogo como un mecanismo para apaciguar a “las oligarquías” y dar el salto definitivo al poder...
“’Plotter’ es un taciturno traidor y las palabras de un traidor no valen nada. Aquí al Gobierno se lo hemos dicho, y se lo repetimos a Colombia entera, tenemos en nuestras estrategias la salida política para parar la guerra en el país”.

Recientemente secuestraron a dos policías y un soldado. Diez años atrás el proceso del Caguán se terminó porque secuestraron al senador Gechem, ¿no creen que al país se le colma la paciencia?
“Lo del avión de Gechem fue un pretexto, de pronto equivocadamente realizamos esa operación. Pero la determinación de acabar con El Caguán estaba tomada desde octubre de 2001 con el derribamiento de las Torres Gemelas. No es que digamos que vamos a seguir reteniendo, estamos en una confrontación de carácter militar y esos son hechos que todos los días pasan. Si viene una patrulla y los guerrilleros están ahí, la guerrilla puede hacer operaciones defensivas y si captura a esos soldados o policías, en una área de guerra, armados, a esos capturados se les llama prisioneros de guerra y eso es una eventualidad. Lo mismo pasa con los guerrilleros. Si el Ejército ve avanzando a un guerrillero, lo mata, y ¿qué podemos hacer?, nada. Eso es una eventualidad de la guerra. Eso es lo que el país tiene que entender, que el Gobierno aceptó dialogar bajo fuego y no puede quejarse cuando haya acciones de guerra de las Farc. Por eso insistimos en parar la guerra”.

Los Protocolos de Ginebra hablan de prisioneros cuando existe un conflicto internacional. En Colombia solo podríamos referirnos a rehenes, ¿por qué insisten en la expresión ‘prisioneros de guerra’?
“Es que en Colombia hay una guerra, hay un conflicto, no simplemente un montón de terroristas”.

Desde aquí les lanzan dardos a muchos sectores políticos del país, ¿cómo van hacer la paz si ese anhelo tiene que pasar por una reconciliación con toda la sociedad?
“Eso es un derecho y un deber de todo el pueblo. Obviamente, al terminarse la guerra, no es que vayamos a exterminar hasta el último ultraderechista del país, eso no pensamos. No somos genocidas, tenemos confrontaciones de carácter político”.

Informes de Inteligencia Militar indican que las Farc están dividas en la mesa de diálogo, que los bloques Sur y Occidental no apoyan este proceso...
“Uno no puede seguir sus deseos para que la realidad se le acomode a uno. Nunca como ahora han estado tan monolíticamente unidas las Farc. Aquellos que sueñan con fisuras dejémoslos que sigan soñando, al fin y al cabo soñar no cuesta nada. Siempre hemos estado unidos y no vamos a ser tan estúpidos en dividirnos porque la división sería la muerte”.

¿En qué se comprometen las Farc para reparar a sus miles de víctimas?
“En el caso de un arreglo dialogado tendrían que revisarse los tratados que en materia de justicia firmó Colombia. Este acuerdo de paz tendría que tener sus propias normas. Ni Israel ni Estados Unidos han firmado los tratados internacionales, ¿en Colombia se puede juzgar a un militar de Estados Unidos que haya cometido un delito atroz en nuestro país, como los que violaron a nuestras mujeres en Melgar? Decimos que así como se hacen los tratados se deben deshacer si el interés supremo es el de la paz, que está por encima de cualquier otro”.

Pero el país concibe la paz con un proceso de reparación a las víctimas; que se cumplan sus deseos de verdad, justicia, reparación, memoria y garantías de no repetición de tantas atrocidades...
“Los más interesados en encontrar la verdad histórica somos nosotros. Excavar y mostrar la verdad de lo que ha pasado en el país. Hemos sido víctimas, pero no digo que involuntariamente pudimos haber perjudicado a X o Y personas o comunidad. Son víctimas de un conflicto y estamos interesados en que se conozca lo que ha pasado en este país”.

Pero le hablo de manera concreta, ¿qué le dicen a las Madres de la Candelaria y a tantas víctimas que han dejado sus acciones?
“Estamos dispuestos a hablar con la gente que en algún momento podamos haber perjudicado, creemos que hay un punto de víctimas en la agenda y eso lo vamos a discutir, ahora no puedo adelantar sobre lo que vamos a hacer, pero sí vamos a buscar la verdad”.

Este diario publicó una lista de 1.256 personas que están secuestradas y desaparecidas por los grupos armados, ¿ustedes tienen alguna de esas personas en su poder?
“Esa lista no la conozco, desafortunadamente no la logré mirar porque sí leo El Colombiano. Pero le puedo garantizar que antes de sacar el comunicado en que decíamos que no haríamos retenciones de carácter económico, las Farc hicimos un barrido y hasta ese momento no teníamos gente en nuestro poder. Pero queremos demostrar que el Ejército, sobre todo con los soldados profesionales, no recogen muchos de sus cadáveres que quedan en las selvas. Se han dado casos de ajusticiamiento de ellos mismos en la montaña, es una práctica común en el Ejército. Mucha gente de esa nos las imputan. Cuando hemos detenido personal militar hemos sacado los nombres y los hemos publicado, cuando se han presentado fallecimientos por una u otra circunstancia, también lo hemos dicho. Somos una organización seria en ese sentido. Entonces ahí están buscando el ahogado río arriba”.

¿Qué piensa frente a los informes que indican que las Farc son el mayor cartel del narcotráfico de Colombia?
“Que eso es una infamia. No somos narcotraficantes, somos una organización con planteamientos políticos claros y por eso el Gobierno se ve en la obligación de sentarse a dialogar con nosotros. Colombia no dialogaría con un grupo de narcotraficantes, Cuba no se sentaría como garante con un grupo de narcotraficantes, Venezuela no se sentaría ni Chile con un grupo de narcotraficantes, creo que Noruega no hubiera recibido a un grupo de narcotraficantes”.

Hace cinco años una familia completa fue víctima de una mina antipersonal en Dabeiba; lo mismo le pasó a un menor en San José de Apartadó, y hay miles de soldados y policías mutilados y otros que murieron por estos explosivos prohibidos por el DIH, ¿qué van hacer con las minas que ustedes han sembrado?
“Utilizamos el armamento popular y una cuestión fundamental para detener la tropa son los minados. Ahí se han presentado verdaderos accidentes dolorosos, estamos cuidándonos de no ponerlos en partes donde se ponga en riesgo a la población civil. Se han dado instrucciones demasiado claras a todas nuestras unidades y lamentamos mucho los accidentes que esto produce. Pero el país desconoce que el Ejército colombiano mina también y habría que ver qué es más criminal, si una bomba de más de 1.500 libras lanzada indiscriminadamente o las bombas racimos o el uso indiscriminado de la fuerza. Hace muy poquito vimos a la aviación nacional lanzando 7 mil kilos de bombas sobre el campamento de ‘Jorge Briceño’ (’Mono Jojoy’)”.

Al fin, ¿Manuel Marulanda murió de cáncer en Uribe o en Venezuela?
“Murió con las botas puestas en el corazón del Plan Colombia, defendiendo a sus tropas. Jamás estuvo en Venezuela ni en Cuba ni en la Unión Soviética”.

¿Las Farc tienen el firme propósito de hacer la Paz?
“Nosotros vinimos a parar la guerra, pero no vinimos aquí derrotados. Creemos que hay que tener sensatez y que el Estado tiene que aportarle a la paz. Hay que parar la guerra y construir la paz”.

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