Una llamada entró a las 5:30 de la mañana a la línea 123 de Aguas de Manizales, el pasado 5 de noviembre. Al otro lado, un funcionario escuchó la voz angustiada de una mujer que decía que en el barrio Cervantes de Manizales, para esa hora, en la carrera 29, había un gran charco de agua que se desbordaba por el cerro.
El panorama era este: un fuerte aguacero había caído sobre la capital de Caldas la noche anterior, y en la parte alta de la montaña, sobre la vía, había un "empozamiento de agua que brotaba entre las lozas de la calzada y cubría la vía alcanzando a rebosar el sardinel y los andenes".
Sin embargo, la persona que atendió esta llamada dijo que a esa hora "no había personal disponible" para atender la emergencia. Minutos después, a las 6:15 a.m., una gran explosión se escuchó en Cervantes y alrededor de 10 mil metros cúbicos de tierra cayeron encima de 14 viviendas: 48 personas murieron, 14 resultaron heridas y 158 familias damnificadas.
Lo anterior hace parte del informe preliminar de la Personería de Manizales que busca establecer (a partir de observaciones hechas en el sitio, consultas con expertos y testimonios de habitantes del sector) las posibles causas y responsables de este desenlace, que va desde el aparente mal manejo de las aguas residuales en la parte alta del barrio por parte de Aguas de Manizales, hasta el taponamiento, con un balde, de la tubería de 16 pulgadas que pasaba por debajo de la carrera 29.
La historia del balde
Los 17 días que Manizales estuvo sin agua (entre el 19 de octubre hasta el 4 de noviembre) llevó a que cientos de sus habitantes arribaran todos los días hasta el tanque de Ondas del Otún (propiedad de Aguas de Manizales), ubicado al noroccidente de la ciudad. Allí la gente se las ingeniaba para sacar agua del tanque y en las pericias de todos los días, decenas de baldes fueron a dar al fondo.
"La autoridad intervino porque se podía ir una persona y ahogarse, pero se fueron muchos baldes y al darse el restablecimiento de agua un balde se va por toda la tubería de 16 pulgadas y cuando llega a la conexión con el de ocho pulgadas se da el taponamiento", relató Juan Carlos Pérez, personero de Manizales.
Esta situación la reportaron los vecinos de Cervantes, porque a sus viviendas no retornó el agua y solo sintieron un temblor de tierra y un sonido extraño en la tubería, el mismo que al irse el agua se siente cuando la tubería está llena de aire.
Una de ellas fue Ana Lucía Quintero, quien llamó a Aguas de Manizales una semana antes de la tragedia para reportar la filtración de agua y los ruidos extraños. En la entidad le respondieron que debía dirigirse a la Secretaría de Obras Públicas y ella redactó una carta para enviarla esa semana. "La escribí el jueves (3 de noviembre), para llevarla el viernes (4 de noviembre), un día antes que pasara esto, pero no puede enviarla, la dejé para el martes (8 de noviembre)", explicó.
Entonces, según la Personería, Aguas de Manizales hizo una revisión técnica y encontró el taponamiento. Aquí es donde la dependencia del Ministerio Público emitió su hipótesis sobre las causas del derrumbe en Cervantes.
"La Personería considera que posiblemente se presentaron algunas filtraciones por las uniones de las dos tuberías que estaban taponadas. El agua sale por la loza del pavimento o por las cajas que tiene el acueducto. Y como hay acumulaciones en la parte alta, porque el ducto está taponado y posiblemente hay filtraciones que también salen por la loza, la tubería no aguanta más y se revienta. La Personería tiene esa tesis que eso se pudo haber presentado, que esto ocasiona el derrumbe, bota el tubo y cae sobre las casas con la loza del pavimento", explicó el personero Juan Carlos Pérez.
Frente a este informe preliminar, Aguas de Manizales explicó que realiza una investigación interna para establecer las posibles fallas o irregularidades que se presentaron, para establecer si existe alguna responsabilidad en estos hechos.
Mientras tanto, Manizales se llena de pancartas y velas que miles de personas van dejando en las calles como signo de protesta por la muerte de 48 de los suyos, y que, a su juicio, pudo evitarse si hubiera existido una mayor diligencia de la Alcaldía, que hoy está dirigida por Juan Manuel Llano.
En una marcha realizada la noche del miércoles pasado, algunos ciudadanos gritaron "el tubo no tuvo la culpa, la culpa la tuvo Llano".
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