¿Quién dijo que la función del Estado es regalar cosas… y "casas"?
Por culpa de una política mediocre y de una ciudadanía limosnera, los alcaldes de los municipios del país, casi todos pobres, saben que parte de su éxito está asociado a la capacidad de mendigar ante el gobierno central y posteriormente repartir dicha limosna entres sus votantes mendicantes.
Es sabido por los alcaldes que regalar casas los hace ver bien en los noticieros, son alabados por profesores y columnistas mamertos que todavía creen que "repartir es gobernar" y que dar cosas en vez de fomentar el desarrollo es la función del Estado. Pero también saben que luego de las inauguraciones de barrios regalados, pasados 30 días el regalo se vuelve enfermedad. Los beneficiarios de las casas gratuitas no se volvieron económicamente autónomos y empiezan a no pagar los servicios públicos, y en un año, o tienen acumuladas deudas incobrables por el municipio o desmantelaron las casas, las vendieron por cualquier cosa y están inaugurando un nuevo tugurio en un lote de invasión.
La semana anterior me comentaba un alumno en el eje cafetero la triste historia del chantaje gubernamental a los alcaldes de este país ejercido por el ministro Vargas, potencial sucesor de Santos, si es que éste no puede postularse por el fracaso de las infames conversaciones en La Habana con el grupo narcotraficante más grande del mundo o si no es traicionado por el mismo Presidente en caso de que éstas sean exitosas y decida proponer a De la Calle como candidato. "Traidor que traiciona a traidor, empata".
En una de esas vulgares repartijas de viviendas gratis que este Gobierno cree que va a ser el viagra que va a resucitar, al menos hasta que inicie la campaña, su desinflado e impotente desempeño, le decían al ministro "Casas" que regalar viviendas terminaba siendo una vena rota para los municipios. En un descaro ya consuetudinario en el ministro candidato y en una muestra de la inexistente responsabilidad que caracteriza a quien no le interesa el futuro del país sino las próximas elecciones, la respuesta del ministro fue que si no les interesaban los subsidios, había otros municipios que sí los iban a aceptar.
¿Qué tal la desvergüenza de este fiel exponente del actual gobierno? Si se descuida, ROI (Return Of Investment) Barreras va a ser desplazado en el liderato del "cínico de oro", por el que compite con los dóberman de palacio, Silva y Carrillo, que ladran cuando alguien le dice algo a su amo. Mis disculpas a los dóberman, ellos sí son nobles.
No soy muy amigo de los subsidios, pero entiendo que en circunstancias "excepcionales" pueden ser instrumentos necesarios, si y solo si cumplen al menos dos condiciones: son temporales y resuelven en vez de empeorar el problema que se quería solucionar. Hay mejores formas de redistribución que los subsidios directos, pues inducen a una inercia que impide su levantamiento, aumentan la burocracia y producen corrupción para la asignación de los mismos a cambio de votos.
Es penoso que este Gobierno, cual traficante de droga, se aproveche y extorsione de esta manera a los alcaldes subsidio-adictos para asegurar con plata los votos del 2014.
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