- Se manejan cifras entre uno y cinco millones de pesos.
- Esa práctica se conoce como Payola (Pay off law). Se dan dinero y regalos.
- Muchos artistas pagan para que sus trabajos suenen en la radio.
Jaime Horacio Arango Duque
Sergio Villamizar
Al que tenga plata y pague se le pone a sonar el disco y se le ayuda, de resto se fregó. Esa parece ser la consigna de algunos de los directores y locutores de las emisoras del país, en especial en Medellín.
Todo apunta a que el criterio de selección para que un trabajo discográfico "suene" en algunas estaciones radiales no es ni la calidad de los temas, la aceptación del público, la innovación o la trayectoria del artista sino el dinero o los "favores" que el cantante, el promotor o la disquera estén dispuestos a entregar para que el CD sea radiado.
Esta práctica conocida como la Payola (viene de la palabra inglesa Pay off law (pago fuera de la ley) puede tener tantos años como la misma radio comercial.
"Estamos mamados, ya ni con plata suena el trabajo de un artista", es la contundente queja de uno de los representantes de una de las disqueras que operan en el país, al comentar que cada día el cobro (payola) es más descarado y de frente.
600 mil
Recientemente un intérprete vallenato, de los que no suenan en las emisoras en Medellín, pero que en la Costa y el resto del país tiene mucha acogida, relató a este medio que el director de una estación radial local le pidió 600 mil pesos a cambio de entrevistarlo y entre dos y cinco millones de pesos para poner su nuevo CD.
El artista, que no quiso revelar públicamente su nombre -por temor a ser "vetado"- reconoció que en otras ciudades él ha pagado o ha hecho favores a cambio de promoción en las emisoras, pero que en Medellín no ha querido dar un peso "Por el descaro y por eso no sueno, pese a que en las discotecas y en las tiendas de discos mi música se mueve muy bien".
Este mismo cantante dice que en Medellín los artistas de su género, distinto al vallenato romántico que suena en la ciudad, están bloqueados.
Consultado sobre el tema, el director regional de RCN Medellín, Jaime Ossa Puerta, dijo que esa práctica está prohibida y es sancionada en la cadena que dirige.
Prohibido
Algunos promotores y locutores reconocen que no siempre los pagos se hacen en efectivo, sino que se recurren a premios como electrodomésticos, tiquetes o bonos...
Martín (*), locutor durante más de 15 años en diferentes emisoras, dice que los culpables de todo esto fueron los mismos promotores de las disqueras, que les daban regalos a los locutores "que se manejaban bien con sus artistas".
El hombre de radio dice que otro mecanismo de payola (mucho más disimulado) son los concursos y conciertos organizados.
Por ejemplo -relata- un artista joven, nuevo, que apenas está sonando, le regala un concierto a la emisora o al director de la misma. Éste monta la logística para el espectáculo en una discoteca y, de acuerdo con el negocio hecho, se queda con el cover o el consumo.
De esta manera el grupo o el solista termina tocando gratis, a cambio de promoción, mientras el organizador se queda con las ganancias.
Martín dice que son muchos los regalos que los locutores reciben a cambio de poner a sonar a un artista, al punto que algunos les pagan los servicios públicos atrasados o le dotan los carros con los últimos lujos.
Raúl (*) es promotor y dice que los artistas que representa no pagan la payola, pero que periódicamente le dan bonos a quienes se han manejado bien con ellos.
Todo apunta a que el futuro de un trabajo discográfico no depende de la calidad del mismo, sino a la payola que esté dispuesto a entregar el artista o su disquera.
(*) Todos los nombres fueron cambiados a petición de las fuentes
La opinión
?Las cosas han cambiado mucho en los últimos años. Hace ocho años me atrevo a decir que no había canción alguna en la radio colombiana que no tuviera payola de por medio.
El caso más aberrante que vivía era a final de año con la promoción de los álbumes de música tropical para diciembre, donde los programadores se daban el lujo de escuchar las propuestas de todos los promotores, que llegaban con sus discos debajo del brazo, y se quedaban con la mejor.
Antes, en los 90, conocí casos de artistas que hacían la promoción radial con un maletín lleno de dinero, pagando uno a uno los programadores para que su canción fuera la número uno en las emisoras. De no cumplir lo pactado, la siguiente visita era con un revólver en la mano.
Las cosas han ido cambiando, pero no para bien. Ya no es dinero en efectivo. En medio de las charlas para darles a conocer la música de un artista, si ven que son prioridad, pueden insinuar que necesitan X o Y cosa. Desde pagar un recibo de la luz o el agua, cambiar el radio del carro, llantas nuevas, hasta un fin de semana en Cartagena.
En los concursos que suelen hacer las emisoras, apoyados por las disqueras, también existe la payola. Si se rifan tres reproductores MP3, hay que enviarles cinco o seis. Si el premio es un viaje con todos los gastos pagos, hay que sacar un segundo y tercer paquete para alguien de la emisora.
Aunque no es legal y nadie quiere hablar de ello, en las emisoras es un tema diario, natural, el promotor llega con la idea clara de qué debe ofrecerle. Son las grandes multinacionales las que cuentan con la infraestructura y el dinero, las más beneficiadas de este tipo de ?negocios?.
Promotor de Bogotá con más de 17 años de experiencia.
?Es triste llegar con tu música, después de haber invertido los ahorros de tu vida y endeudado por el resto de la misma, a una emisora para que te dejen las cosas claras, casi sin escuchar tu propuesta artística: ?Es que no podemos ir poniendo música así como así. Qué nos queda para nosotros?, fue la frase que siempre escuche.
Recorrí las emisoras de la ciudad, aclarando que emisoras culturales, universitarias, comunitarias e independientes son más abiertas, escuchan la música, la evalúan y apoyan al artista.
Las grandes cadenas, las más comerciales son las más difíciles, casi no te atienden, y cuando saben que eres un artista independiente, ni te determinan.
Me tocó buscar la colaboración de un amigo que conoce bien de la industria de la música para que me ayudara, pero él, como buen conocedor del medio, me preguntó que cuánto había para darles a los promotores, que sin plata era difícil la vaina.
Gracias a las otras emisoras, donde suena la música por el criterio de los programadores y no por el dinero, además de mis presentaciones en el circuito de bares de la ciudad, uno de los programadores de las grandes cadenas nos dio una alternativa: tocar gratis una noche en el centro nocturno de uno de sus jefes.
Así nosotros entrábamos a la programación de la emisora, y ellos comercializaron nuestra presentación con patrocinadores, la venta de boletería y el consumo de los asistentes.
Es una modalidad que la veo cada vez más seguida en Colombia. De hecho, algunas de las boletas son obsequiadas a los oyentes de las emisoras, pero ellos suelen quedarse con una buena tajada?.
Artista independiente, radicado en Bogotá
Así se hacen las payolas
Un promotor, el encargado de llevar los trabajos discográficos a los medios de comunicación, en especial a la radio, para su promoción, relató como se hacen los negocios para que un artista suene en las diferentes estaciones radiales.
"Lo primero es presentarle el producto al director de la emisora y dejarle las muestras para que lo escuche, cosa que generalmente no hacen. A los ocho días le haces una segunda visita y ahí comienza la negociación.
Generalmente ellos dicen 'Que hay para echarle a esto', 'Necesito uno o dos palos' o 'Dígale que con cuánto se van a bajar del bus' y luego viene la oferta de uno", dice el experto promotor.
La negocianones incluyen que la canción suene entre dos o tres veces diarias a cambio de sumas que van de los dos a los cinco millones de pesos.
Otro promotor habló de otro tipo de negocio, que incluye darle al director de la estación bonos o regalos para entregar entre sus oyentes, a cambio de una buena promoción de determinado CD.
Los promotores interrogados también dejaron claro que en la llamadao payola no participan todas las emisoras, directores o locutores. "En el medio hay gente muy seria y honesta, no se puede generalizar" aclaró uno de ellos.