Ellos lo son, lo ha reconocido la sociedad. Pero ¿y de ellas qué? Infidelidad.
Que los unos y las otras lo sean... hoy no parece raro. ¿Qué los motiva?
El poder juega. Un detonante a la luz de un nuevo estudio en Psychological Science , journal de la Association for Psychological Science.
Mujeres poderosas también les hacen trampa a sus parejas, aunque los medios periodísticos se ocupen solo de políticos, deportistas o empresarios que son pillados.
Con una encuesta grande por internet con 1.561 individuos anónimos, Joris Lammers, de Tilburg University y un equipo de investigadores buscaron darle respuesta a la inquietud de si es mayor el riesgo de infidelidad entre personas en posiciones de poder, independiente del género.
"Muchas investigaciones en el pasado indican que el género es el más fuerte predictor de infidelidad, pero ninguno de esos estudios se hizo con mujeres con poder", dijo Lammers.
La encuesta estuvo enfocada a lectores de una revista semanal dirigida a profesionales. Los encuestados tenían distintos niveles de poder: 58 por ciento no tenía funciones de dirección, 22 sí, 16 estaban en una posición media y 6 por ciento tenían posiciones de alta dirección.
Se midió el poder pidiéndoles indicar, haciendo clic en el mouse, cuán poderosos se consideraban. El grupo midió otras variables como confianza, distancia y la percepción de riesgo relacionada con la infidelidad.
"La gente asume a menudo que es más posible que los hombres con poder hagan trampa dado que tienen personalidades tomadoras de riesgo o debido a la distancia por viajes frecuentes de negocios. Hallamos poca correlación con esos factores", explicó la investigadora.
El estudio reveló dos descubrimientos clave de porqué los poderosos pueden ser infieles.
Primero: una asociación fuerte entre poder y confianza. El grado de confianza que tiene alguien es el vínculo más grande entre poder y deslealtad.
Segundo: entre las personas con poder, el género no hace diferencia sobre sucesos del pasado o los deseos de hacer trampa.
No es difícil responderse porqué entonces se conocen más casos de hombres con poder infieles: no hay tantas mujeres en esas posiciones.
"Como psicóloga social creo que la situación es el todo y por eso es más fuerte que los individuos. A medida que más mujeres alcancen altas posiciones de poder y sean consideradas iguales a los hombres, entonces las asunciones familiares sobre su conducta también pueden cambiar".
Pico y Placa Medellín
viernes
0 y 6
0 y 6