Nada bueno está pasando en el Lago Calima, construido por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca -C.V.C.- en 1961 para el proyecto hidroeléctrico de Calima con el fin de generar energía para el Valle.
Si bien el lago es artificial, es también un oasis en una región caliente y en algunas zonas árida. Es el paseadero de los vallunos y a su alrededor se han construido cabañas, chalets y lujosas casas. Es un sitio turístico por excelencia. Pero no lo están cuidando bien. Y hay deterioro.
Lo dice Adolfo Marín, supervisor de mantenimiento del lugar, al que acuden turistas del país y del exterior.
Pero son esos mismos visitantes los que le están haciendo daño. En las orillas se ve la erosión de las montañas que lo circundan. Son tierras pedregosas y florecen poco.
El embalse tiene una capacidad de agua de 581 millones de metros cúbicos, pero ha llegado a mínimos de 144 millones. En 2003 registró un mínimo de 212 millones.
Epsa, la empresa que explota la hidroeléctrica, ha sido denunciada por las comunidades vecinas por sobreexplotación del lago en la generación, transmisión y distribución de energía.
También la Procuraduría Ambiental ha denunciado problemas sanitarios por el descenso de las aguas y pide a la Nación que intervenga.
El Ministerio del Medio Ambiente ya restringió la utilización del agua del Lago para la generación hidroeléctrica en verano.
Para colmo, los dueños de los predios aledaños están metiendo ganado. O sea, más erosión. Hay que poner ojo.
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