El trabajo silencioso de la Pastoral Social de la Diócesis de Quibdó y de la Defensoría del Pueblo de Chocó hizo entrar en razón a los miembros del Ejército Revolucionario Guevarista (Erg), los cuales comienzan hoy la fase definitiva de la dejación de armas.
El Gobierno Nacional, con su alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, y el Erg, con Lizardo Sánchez Caro y Efraín Sánchez Caro, firmaron un acuerdo el pasado 2 de agosto, para comenzar con el proceso de desmovilización.
En el documento de ocho puntos, los miembros del Erg se comprometieron a desmovilizarse, entregar sus armas y reincorporarse a la vida civil, y aquellos desmovilizados que así lo deseen podrán ser postulados a la ley de Justicia y Paz.
El Gobierno se comprometió a crear una zona de ubicación temporal, la cual comenzará a funcionar hoy en la vereda Alto Guaduas, en el municipio de El Carmen de Atrato (Chocó) y tendrá una duración inicial de un mes.
De igual manera, el Ejecutivo se encargará de la parte logística y operativa de la zona de ubicación y de garantizar la presencia plena del Estado en las zonas donde actuaba el Erg.
Además de Lizardo Sánchez Caro y Efraín Sánchez Caro, el Gobierno Nacional también concedió el estatus de miembro representante a Olimpo de Jesús Sánchez Caro, comandante y fundador de este grupo guerrillero.
Bajo esta calidad, los tres se convertirán en los voceros del grupo, que por años ha afectado a habitantes de los departamentos de Chocó, Antioquia y Risaralda.
Aunque todavía no se conoce el número exacto de guerrilleros que se van a desmovilizar, diversas fuentes señalaron que serán alrededor de 50 combatientes los que dejarán las armas.
Testigos de calidad
El encuentro del pasado 2 de agosto, que se desarrolló en la vereda Guaduas de El Carmen de Atrato, Chocó, contó con la asistencia del director de Pastoral Social de la Diócesis de Quibdó, padre Jesús Albeiro Parra, y del Defensor del Pueblo del Chocó, Víctor Raúl Mosquera, quienes actuaron como testigos.
Y fueron ellos dos los que, desde cuatro meses atrás, empezaron a escuchar a las comunidades afectadas por el accionar del Erg y enviaron mensajes a los jefes del grupo guerrillero.
Hacia mediados de julio, con autorización del Gobierno, lograron convencer a los dirigentes de que la única opción que tenían era buscar una salida negociada y poner fin a tantos años de lucha armada.
Al obtener la respuesta positiva, a mediados de julio pasado, se comenzó a preparar el encuentro entre el Comisionado y el Erg.
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