A veces los astrónomos se detienen a mirar cómo mueren los demás: un espectáculo hermoso.
Al estudiar una estrella moribunda a 23.000 años luz en el Triángulo Austral, conocida como IRAS 15445-5449, un equipo de científicos encabezados por el astrónomo antioqueño Andrés Pérez Sánchez de la Universidad de Bonn, y egresado de la Universidad de Antioquia, reportaron un hallazgo sorprendente.
La estrella es tipo Sol, como se consideran aquellas con masa entre 0,8 y menos de 9 masas solares, explicó Pérez Sánchez a El Colombiano.
"Al final de sus vidas este tipo de estrellas no producen novas o supernovas. Más bien sufren un proceso gradual, pero muy intenso de pérdida de masa que termina cuando toda la masa de la ‘atmósfera estelar’ es expulsada".
Lo que queda es el núcleo expuesto (la que después pasa a ser una enana blanca), rodeado de material procesado dentro de la estrella, uno de los objetos estelares más espectaculares del universo y llamativos en fotografía.
Son las nebulosas planetarias por su forma, aunque no son planetas sino remanentes de esa expulsión de material estelar. Este es eyectado a una velocidad de unos 180.000 kilómetros por hora a distancias, en esta estrella, de casi un billón de kilómetros o 7.000 veces la distancia Tierra-Sol, indicó.
El proceso no solo es interesante porque puede aportar datos sobre lo que vivirá el Sol en su fase final antes de convertirse en enana blanca, sino por la energía emitida.
De hace tiempo se conocen y han observado chorros de gas bipolares que salen de la estrella moribunda por la presencia de un objeto cercano o de un campo magnético que controla la dinámica del material expulsado.
"Lo que detectamos fue un tipo de radiación conocida como sincrotrónica, que se produce cuando electrones (o partículas cargadas) se mueven a velocidades muy altas en un medio permeado por un campo magnético intenso". Son partículas en espiral a través del gran campo magnético.
La sorpresa "nos la llevamos cuando vimos que la distribución de la radiación sincrotrón casaba muy bien con la distribución bipolar que conocíamos, es decir que esa radiación era producida en el chorro. Lo que es, al final de cuentas, la primera evidencia observacional directa de la acción del campo magnético en la dinámica de el material expulsado". Esa radiación ha sido vista en agujeros negros supermasivos.
Este sería el proceso por el cual se forman las nebulosas alrededor de esta clase de estrella, en palabras de Wouter Vlemmings, de la Universidad Chalmers, también participante en el estudio.
La formación de la nebulosa puede tardar unos 10.000 años, pero depende de la masa de la estrella.
El artículo fue publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
¿Vivirá lo mismo el Sol? "Según los modelos de evolución estelar, sí", dijo Pérez Sánchez. Pero no se sabe si se formarán chorros o a qué ritmo perderá masa.
Quizás si alguien mirara de lejos en unos pocos miles de millones de años podría ver una gran nebulosa alrededor de lo que fue nuestra estrella.
En el caso de la estrella estudiada, "la señal de radio del chorro varía de una forma que indica que puede durar solo unas décadas. En el curso de unos pocos cientos de años ese chorro puede determinar cómo lucirá la nebulosa", opinó Jessica Chapman, astrónoma del Csiro en Australia.
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